{"id":901394,"date":"2026-08-28T17:43:26","date_gmt":"2026-08-28T15:43:26","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901394"},"modified":"2026-09-24T11:43:51","modified_gmt":"2026-09-24T09:43:51","slug":"99","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/99\/","title":{"rendered":"99"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la violaci\u00f3n que ha sufrido la voluntad que es <em>en s\u00ed<\/em> (y, con ello, tanto esta voluntad del ofensor como la del ofendido y la de todos) no tiene, en esta voluntad que es <em>en s\u00ed<\/em> como tal, ninguna <em>existencia positiva<\/em>, como tampoco la tiene en el mero producto. <em>Para s\u00ed<\/em>, esta voluntad que es en s\u00ed (el derecho, la ley en s\u00ed) es m\u00e1s bien lo que no existe exteriormente y, en esta medida, lo inviolable. Del mismo modo, la violaci\u00f3n es, para la voluntad particular del ofendido y de los dem\u00e1s, solo algo negativo. La <em>existencia positiva de la violaci\u00f3n<\/em> solo se da como la <em>voluntad particular del delincuente<\/em>. La violaci\u00f3n de esta, en cuanto voluntad existente, es, por tanto, la supresi\u00f3n del delito, <em>que de otro modo valdr\u00eda<\/em><sup data-fn=\"578a2c1e-41bd-49ff-aeaf-1f7e7c377918\" class=\"fn\"><a href=\"#578a2c1e-41bd-49ff-aeaf-1f7e7c377918\" id=\"578a2c1e-41bd-49ff-aeaf-1f7e7c377918-link\">1<\/a><\/sup>, y es el restablecimiento del derecho.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La teor\u00eda de la pena es una de las materias que peor han salido paradas en la ciencia del derecho positiva de los tiempos recientes, porque en esta teor\u00eda el entendimiento no basta, sino que se trata esencialmente del concepto. \u2014 Si el delito y su supresi\u00f3n, la cual se determina ulteriormente como pena, se consideran solo como un <em>mal<\/em> en general, entonces ciertamente puede tenerse por irracional querer un mal simplemente <em>porque ya est\u00e1 presente otro mal<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 97\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|97|<\/span> (Klein, <em>Principios del derecho penal<\/em>, \u00a7 9 y s.) Este car\u00e1cter superficial de un <em>mal<\/em> se presupone como lo primero en las diversas teor\u00edas sobre la pena, en la teor\u00eda de la prevenci\u00f3n, de la intimidaci\u00f3n, de la amenaza, de la enmienda, etc., y lo que, en cambio, ha de resultar se determina de manera igualmente superficial como un <em>bien<\/em>. Pero no se trata simplemente de un mal, ni tampoco de este o aquel bien, sino que se trata determinadamente del <em>entuerto<\/em> y de la <em>justicia<\/em>. Ahora bien, por medio de aquellos puntos de vista superficiales queda apartada la consideraci\u00f3n objetiva de la <em>justicia<\/em>, que es el punto de vista primero y sustancial en el delito, y de ello se sigue por s\u00ed mismo que el punto de vista moral, el lado subjetivo del delito, mezclado con triviales representaciones psicol\u00f3gicas sobre los est\u00edmulos y la fuerza de los resortes sensibles contra la raz\u00f3n, sobre la coacci\u00f3n psicol\u00f3gica y el influjo sobre la representaci\u00f3n (como si tal influjo no quedara igualmente rebajado por la libertad a algo meramente contingente), se convierte en lo esencial. Las diversas consideraciones que pertenecen a la pena en cuanto fen\u00f3meno y a su relaci\u00f3n con la conciencia particular, y que conciernen a las consecuencias sobre la representaci\u00f3n (intimidar, enmendar, etc.), son, en su lugar, y ciertamente sobre todo solo con respecto a la <em>modalidad<\/em> de la pena, sin duda objeto de una consideraci\u00f3n esencial, pero presuponen la fundamentaci\u00f3n de que el castigar es, en y para s\u00ed, <em>justo<\/em>. En esta exposici\u00f3n se trata \u00fanicamente de que el delito ha de ser suprimido, y no en cuanto producci\u00f3n de un <em>mal<\/em>, sino en cuanto violaci\u00f3n del derecho como derecho, y luego de cu\u00e1l es la <em>existencia<\/em> que tiene el delito y que ha de ser suprimida; esta es el verdadero mal que ha de eliminarse, y en qu\u00e9 resida es el punto esencial; mientras los conceptos sobre esto no sean conocidos de manera determinada, habr\u00e1 de reinar la confusi\u00f3n en la concepci\u00f3n de la pena.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"578a2c1e-41bd-49ff-aeaf-1f7e7c377918\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> es decir, tendr\u00eda existencia universal, pues el ser <em>singular<\/em> es aqu\u00ed universal \u2014 para todos <a href=\"#578a2c1e-41bd-49ff-aeaf-1f7e7c377918-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pero la violaci\u00f3n que ha sufrido la voluntad que es en s\u00ed (y, con ello, tanto esta voluntad del ofensor como la del ofendido y la de todos) no tiene, en esta voluntad que es en s\u00ed como tal, ninguna existencia positiva, como tampoco la tiene en el mero producto. 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