{"id":901406,"date":"2026-08-28T17:48:42","date_gmt":"2026-08-28T15:48:42","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901406"},"modified":"2026-08-29T20:02:56","modified_gmt":"2026-08-29T18:02:56","slug":"135","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/135\/","title":{"rendered":"135"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero estas determinaciones no est\u00e1n contenidas en la determinaci\u00f3n del deber mismo, sino que, en la medida en que ambas est\u00e1n condicionadas y limitadas, traen consigo, precisamente con ello, la transici\u00f3n hacia la esfera superior de lo <em>incondicionado<\/em>, del deber. Al deber mismo, en la medida en que es, en la autoconciencia moral, lo <em>esencial<\/em> o <em>universal<\/em> de esta, tal como se refiere en ella solo a s\u00ed mismo, le queda con ello solo la <em>universalidad abstracta<\/em>, y tiene por determinaci\u00f3n suya la <em>identidad carente de contenido<\/em>, o lo <em>positivo<\/em> abstracto, lo carente de determinaci\u00f3n.<\/p><blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p class=\"wp-block-paragraph\">Por esencial que sea destacar la pura y absoluta autodeterminaci\u00f3n de la voluntad como la ra\u00edz del deber \u2014as\u00ed como el conocimiento de la voluntad solo gan\u00f3, mediante la filosof\u00eda <em>kantiana<\/em>, su fundamento firme y su punto de partida gracias al pensamiento de su autonom\u00eda infinita (v\u00e9ase <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/133\/\">\u00a7 133<\/a>)\u2014, tanto m\u00e1s el aferrarse al punto de vista meramente moral, que no pasa al concepto de la eticidad, rebaja esta conquista a un <em>formalismo vac\u00edo<\/em>, y la ciencia moral a una ret\u00f3rica <em>del deber por el deber<\/em>. Desde este punto de vista no es posible ninguna doctrina inmanente de los deberes; se puede, ciertamente, tomar <em>desde fuera<\/em> alg\u00fan material y llegar as\u00ed a <em>deberes particulares<\/em>, pero de aquella determinaci\u00f3n del deber, en cuanto <em>ausencia de contradicci\u00f3n<\/em>, <em>concordancia formal consigo mismo<\/em> \u2014que no es otra cosa que la fijaci\u00f3n de la <em>indeterminaci\u00f3n abstracta<\/em>\u2014, no puede pasarse a la determinaci\u00f3n de deberes particulares, ni, cuando se considera tal contenido particular para el actuar, hay en aquel principio un criterio de si es un deber o no. Al contrario, todo modo de obrar antijur\u00eddico e inmoral puede justificarse de esta manera. \u2013 La forma <em>kantiana<\/em> ulterior, la capacidad de una acci\u00f3n de ser representada como <em>m\u00e1xima universal<\/em>, trae ciertamente consigo la representaci\u00f3n m\u00e1s <em>concreta<\/em> de un estado de cosas, pero no contiene por s\u00ed ning\u00fan principio ulterior que aquella ausencia de contradicci\u00f3n y la identidad formal. \u2013 Que <em>no haya propiedad<\/em> no contiene en s\u00ed ninguna contradicci\u00f3n, tanto como que este o aquel pueblo, familia, etc., no exista, o que en general <em>no vivan seres humanos<\/em>. Si, en cambio, est\u00e1 de otro modo firmemente establecido y presupuesto que debe haber propiedad y vida humana y que deben ser respetadas, entonces s\u00ed es una contradicci\u00f3n cometer un hurto o un homicidio; una contradicci\u00f3n solo puede darse con algo que <em>es<\/em>, con un contenido que ya est\u00e9 puesto de antemano como principio firme. Solo en relaci\u00f3n con tal contenido puede una acci\u00f3n ser conforme a \u00e9l o estar en contradicci\u00f3n con \u00e9l. Pero el deber, que debe ser querido solo <em>como tal<\/em>, no en raz\u00f3n de un contenido, la <em>identidad formal<\/em>, es precisamente esto: excluir todo contenido y determinaci\u00f3n.\n\nLas ulteriores antinomias y configuraciones del perenne <em>deber-ser<\/em>, en las cuales el punto de vista meramente moral de la <em>relaci\u00f3n<\/em> solo se agita, sin poder resolverlas ni salir del deber-ser, las he desarrollado en la <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>; cf. <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>, <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/420\/\">\u00a7 420<\/a> y ss.<sup data-fn=\"9d6e649e-ce75-46b6-8dad-1ae10a03fc1a\" class=\"fn\"><a href=\"#9d6e649e-ce75-46b6-8dad-1ae10a03fc1a\" id=\"9d6e649e-ce75-46b6-8dad-1ae10a03fc1a-link\">1<\/a><\/sup><\/p><\/blockquote><ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"9d6e649e-ce75-46b6-8dad-1ae10a03fc1a\">*Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas*, 3.\u00aa ed., \u00a7 507 y ss. <a href=\"#9d6e649e-ce75-46b6-8dad-1ae10a03fc1a-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pero estas determinaciones no est\u00e1n contenidas en la determinaci\u00f3n del deber mismo, sino que, en la medida en que ambas est\u00e1n condicionadas y limitadas, traen consigo, precisamente con ello, la transici\u00f3n hacia la esfera superior de lo incondicionado, del deber. 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