{"id":901416,"date":"2026-08-28T17:53:11","date_gmt":"2026-08-28T15:53:11","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901416"},"modified":"2026-09-24T11:44:05","modified_gmt":"2026-09-24T09:44:05","slug":"211","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/211\/","title":{"rendered":"211"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 208\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|208|<\/span> <strong>a. El derecho como ley<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que <em>en s\u00ed<\/em> es derecho est\u00e1 <em>puesto<\/em> en su existencia objetiva, es decir, determinado por el pensamiento para la conciencia, y <em>conocido<\/em> como aquello que es derecho y vale \u2014 la <em>ley<\/em>; y el derecho es, por esta determinaci\u00f3n, derecho <em>positivo<\/em> en general.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poner algo como <em>universal<\/em>, es decir, llevarlo a la conciencia como universal, es, como se sabe, <em>pensar<\/em> (cf. m\u00e1s arriba <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/13\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901298\">\u00a7 13<\/a>, Observaci\u00f3n, y <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/21\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901317\">\u00a7 21<\/a>, Observaci\u00f3n); al reconducir as\u00ed el contenido a su forma m\u00e1s simple, le da su \u00faltima <em>determinidad<\/em>. Solo al convertirse en ley recibe lo que es derecho no solo la <em>forma<\/em> de su universalidad, sino su verdadera determinidad. Por ello, en la representaci\u00f3n del legislar no ha de tenerse presente meramente el \u00fanico momento de que por medio de ello se enuncie algo como la regla de conducta v\u00e1lida para todos; sino que el momento interior y esencial, anterior a este otro, es el <em>conocimiento del contenido<\/em> en su <em>universalidad determinada<\/em>. Los <em>derechos consuetudinarios<\/em> mismos, puesto que solo los animales tienen su ley como instinto, mientras que solo los seres humanos son los que la tienen como costumbre, contienen el momento de ser <em>pensamientos<\/em> y de ser <em>sabidos<\/em>. Su diferencia respecto de las leyes consiste solo en que son sabidos de un modo subjetivo y contingente, por lo cual son para s\u00ed m\u00e1s indeterminados y la universalidad del pensamiento est\u00e1 m\u00e1s enturbiada, y adem\u00e1s el conocimiento del derecho, en este o aquel aspecto y en general, es propiedad contingente de unos pocos. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 209\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|209|<\/span> Que, por su forma de ser <em>costumbres<\/em>, tengan la ventaja de haber pasado a la <em>vida<\/em> (por lo dem\u00e1s, hoy en d\u00eda se habla m\u00e1s de la <em>vida<\/em> y del <em>paso a la vida<\/em> precisamente all\u00ed donde se anda versado en la materia m\u00e1s muerta y en los pensamientos m\u00e1s muertos) es un enga\u00f1o, puesto que las leyes vigentes de una naci\u00f3n no dejan de ser sus costumbres por el hecho de estar escritas y recopiladas. Cuando los derechos consuetudinarios llegan a ser recopilados y reunidos, lo cual ha de suceder pronto en un pueblo que haya alcanzado siquiera alg\u00fan grado de formaci\u00f3n, entonces esta recopilaci\u00f3n es el <em>c\u00f3digo<\/em>, que ciertamente, por ser mera recopilaci\u00f3n, se distinguir\u00e1 por su <em>falta de forma<\/em>, su indeterminaci\u00f3n y sus lagunas. De un c\u00f3digo propiamente dicho se diferenciar\u00e1 principalmente en que este aprehende y enuncia pensando los principios del derecho en su <em>universalidad<\/em> y, con ello, en su determinidad. El <em>derecho territorial de Inglaterra<\/em>, o derecho com\u00fan, est\u00e1 contenido, como se sabe, en <em>estatutos<\/em> (leyes formales) y en una llamada <em>ley no escrita<\/em>; por lo dem\u00e1s, esta ley no escrita est\u00e1 escrita igual de bien, y su conocimiento puede y debe adquirirse \u00fanicamente mediante la lectura (de los muchos vol\u00famenes en cuarto que ocupa). Pero qu\u00e9 enorme confusi\u00f3n se encierra tanto en la administraci\u00f3n de justicia de all\u00ed como en la cosa misma, lo describen quienes la conocen. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 210\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|210|<\/span> Se\u00f1alan en particular la circunstancia de que, dado que esta ley no escrita est\u00e1 contenida en las decisiones de los tribunales y de los jueces, los jueces hacen con ello continuamente de <em>legisladores<\/em>; y de que dependen de la autoridad de sus predecesores, en cuanto estos no han hecho otra cosa que enunciar la ley no escrita, tanto como <em>no<\/em> dependen de ella, puesto que ellos mismos tienen en s\u00ed la ley no escrita y de ah\u00ed tienen el derecho de juzgar sobre las decisiones precedentes, si son conformes a ella o no. \u2014 Contra una confusi\u00f3n semejante, que pod\u00eda surgir en la administraci\u00f3n de justicia romana tard\u00eda de las autoridades de todos los diversos jurisconsultos c\u00e9lebres, un emperador adopt\u00f3 el ingenioso expediente que lleva el nombre de <em>ley de citas<\/em> y que introdujo una especie de instituci\u00f3n colegiada entre los juristas <em>muertos hac\u00eda largo tiempo<\/em>, con mayor\u00eda de votos y un presidente. (V\u00e9ase la <em>Historia del derecho romano<\/em> del se\u00f1or Hugo [1799], \u00a7 354.) \u2014 Negar a una naci\u00f3n formada, o al estamento jur\u00eddico dentro de ella, la capacidad de hacer un c\u00f3digo<sup data-fn=\"7f6337fe-83a7-4de8-8324-cc01a7c9deb8\" class=\"fn\"><a href=\"#7f6337fe-83a7-4de8-8324-cc01a7c9deb8\" id=\"7f6337fe-83a7-4de8-8324-cc01a7c9deb8-link\">1<\/a><\/sup> \u2014 puesto que no puede tratarse de hacer un sistema de leyes <em>nuevas<\/em> seg\u00fan su <em>contenido<\/em>, sino de conocer el contenido legal existente en su universalidad determinada, es decir, de aprehenderlo <em>pensando<\/em>, con el a\u00f1adido de la aplicaci\u00f3n a lo particular \u2014 ser\u00eda uno de los mayores agravios que pudieran infligirse a una naci\u00f3n o a aquel estamento.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"7f6337fe-83a7-4de8-8324-cc01a7c9deb8\">Alusi\u00f3n al <em>escrito de Friedrich Karl von Savigny De la vocaci\u00f3n de nuestra \u00e9poca para la legislaci\u00f3n y la ciencia del derecho, Heidelberg 1814<\/em> <a href=\"#7f6337fe-83a7-4de8-8324-cc01a7c9deb8-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>|208| a. El derecho como ley Lo que en s\u00ed es derecho est\u00e1 puesto en su existencia objetiva, es decir, determinado por el pensamiento para la conciencia, y conocido como aquello que es derecho y vale \u2014 la ley; y el derecho es, por esta determinaci\u00f3n, derecho positivo en general. 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