{"id":901430,"date":"2026-08-28T18:31:12","date_gmt":"2026-08-28T16:31:12","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901430"},"modified":"2026-09-24T11:44:13","modified_gmt":"2026-09-24T09:44:13","slug":"270","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/270\/","title":{"rendered":"270"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Que el fin del Estado sea el inter\u00e9s universal como tal, y en \u00e9l, como su sustancia, la conservaci\u00f3n de los intereses particulares, es 1. su <em>efectividad abstracta<\/em> o sustancialidad; pero esta es 2. su <em>necesidad<\/em>, en cuanto se dirime en las <em>diferencias<\/em> conceptuales de su actividad, las cuales, en virtud de aquella sustancialidad, son igualmente determinaciones efectivas <em>firmes<\/em>, poderes; 3. pero esta misma sustancialidad es el esp\u00edritu que, en cuanto <em>ha pasado a trav\u00e9s de la forma de la formaci\u00f3n<\/em>, se sabe y se quiere. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 258\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|258|<\/span> El Estado <em>sabe<\/em>, por ello, lo que quiere, y lo sabe en su <em>universalidad<\/em>, como algo <em>pensado<\/em>; obra y act\u00faa, por eso, seg\u00fan fines sabidos, principios conocidos, y seg\u00fan leyes que lo son no solo <em>en s\u00ed<\/em>, sino para la conciencia; y del mismo modo, en la medida en que sus acciones se refieren a circunstancias y relaciones existentes, seg\u00fan el conocimiento determinado de ellas.<\/p><blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p class=\"wp-block-paragraph\">Es este el lugar para tocar <em>la relaci\u00f3n del Estado con la religi\u00f3n<\/em>, puesto que en tiempos recientes se ha repetido tan a menudo que la religi\u00f3n es el fundamento del Estado, y puesto que esta afirmaci\u00f3n se hace tambi\u00e9n con la pretensi\u00f3n de que con ella quedar\u00eda agotada la ciencia del Estado \u2014 y ninguna afirmaci\u00f3n es m\u00e1s apta para producir tanta confusi\u00f3n, e incluso para elevar la confusi\u00f3n misma a Constituci\u00f3n del Estado, a la forma que habr\u00eda de tener el conocimiento. \u2014 Puede parecer sospechoso, en primer lugar, que la religi\u00f3n se recomiende y se busque principalmente tambi\u00e9n para los tiempos de miseria p\u00fablica, de trastorno y de opresi\u00f3n, y que se remita a ella para hallar consuelo frente al <em>entuerto<\/em> y esperanza de resarcimiento de la <em>p\u00e9rdida<\/em>. Si, adem\u00e1s, se considera como una prescripci\u00f3n de la religi\u00f3n ser indiferente frente a los intereses mundanos, frente al curso y los asuntos de la efectividad, mientras que el Estado es el esp\u00edritu <em>que est\u00e1 en el mundo<\/em>, entonces la remisi\u00f3n a la religi\u00f3n parece, o bien no ser apta para elevar el inter\u00e9s y el asunto del Estado a fin esencial y serio, o bien, por otro lado, parece declarar todo, en el gobierno del Estado, cosa de un arbitrio indiferente, ya sea que solo se emplee el lenguaje de que en el Estado lo dominante ser\u00edan los fines de las pasiones, de la violencia contraria al derecho, etc., ya sea que tal remisi\u00f3n a la religi\u00f3n quiera, yendo m\u00e1s all\u00e1, valer por s\u00ed sola y reclamar para s\u00ed la determinaci\u00f3n y el manejo de lo justo. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 259\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|259|<\/span> As\u00ed como se considerar\u00eda una burla que se rechazara todo sentimiento contra la tiran\u00eda diciendo que el oprimido encuentra su consuelo en la religi\u00f3n, as\u00ed tampoco ha de olvidarse que la religi\u00f3n puede adoptar una forma que tiene por consecuencia la servidumbre m\u00e1s dura bajo las cadenas de la superstici\u00f3n y la degradaci\u00f3n del ser humano por debajo del animal (como entre los egipcios y los indios, que veneran a animales como sus seres superiores). Este fen\u00f3meno puede al menos llamar la atenci\u00f3n sobre el hecho de que no ha de hablarse de la religi\u00f3n de manera enteramente general, y de que frente a ella, tal como es en ciertas figuras, se requiere m\u00e1s bien un poder salvador que asuma la causa de los derechos de la raz\u00f3n y de la autoconciencia. \u2014 Pero la determinaci\u00f3n esencial sobre la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n y Estado solo resulta recordando su concepto. La religi\u00f3n tiene por contenido la verdad absoluta, y con ello cae tambi\u00e9n en ella lo m\u00e1s alto de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo. Como intuici\u00f3n, sentimiento, conocimiento representativo que se ocupa de Dios como el fundamento y la causa sin restricci\u00f3n de la que todo pende, contiene la exigencia de que todo sea concebido tambi\u00e9n en esta relaci\u00f3n y obtenga en ella su confirmaci\u00f3n, su justificaci\u00f3n, su aseguramiento. Estado y leyes, as\u00ed como los deberes, reciben en esta relaci\u00f3n, para la conciencia, la m\u00e1s alta corroboraci\u00f3n y la m\u00e1s alta obligatoriedad; pues incluso Estado, leyes y deberes son, en su efectividad, algo determinado que pasa a una esfera superior como a su fundamento (v\u00e9ase <span class=\"gl-nb\"><button type=\"button\" class=\"gl-tip\" popovertarget=\"gl-tip-470-1\" aria-label=\"Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas, \u00a7 453\" style=\"all:unset;cursor:help;border-bottom:1px dotted currentColor\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-primary-color\"><em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>, \u00a7 453<\/mark><\/button><span id=\"gl-tip-470-1\" popover=\"auto\" class=\"gl-tip-body\" style=\"max-width:34rem;padding:1rem 1.25rem;border:1px solid rgba(0,0,0,.25);border-radius:.4rem;box-shadow:0 .5rem 1.5rem rgba(0,0,0,.2);font-size:.95rem;line-height:1.55\">Tercera parte. EL ESP\u00cdRITU ABSOLUTO. \u00a7 453. El concepto del esp\u00edritu tiene su realidad en el esp\u00edritu. Que esta sea, en identidad consumada con aquel, como el saber de la Idea absoluta: en ello est\u00e1 el lado necesario de que la inteligencia, libre en s\u00ed, se libere hacia su concepto, para ser la figura digna de este. El esp\u00edritu subjetivo y el objetivo pueden considerarse, por ello, como el camino por el cual se forma este lado de la realidad o de la existencia. (\u00a7 305.) A la inversa, este camino tiene igualmente el significado de que el esp\u00edritu subjetivo es considerado como lo primero, que en su inmediatez carece de concepto, aprehende su esencia y la desarrolla, y por ello se da su identidad libre con ella, y con ello su realidad absoluta.<\/span>)<\/span> <sup data-fn=\"5fc7490a-7594-451f-8882-e7bcb9b11339\" class=\"fn\"><a href=\"#5fc7490a-7594-451f-8882-e7bcb9b11339\" id=\"5fc7490a-7594-451f-8882-e7bcb9b11339-link\">1<\/a><\/sup>. Por ello, la religi\u00f3n contiene tambi\u00e9n el lugar que, en todo cambio y en la p\u00e9rdida de fines, intereses y posesiones efectivos, procura la conciencia de lo inmutable y de la m\u00e1s alta libertad y satisfacci\u00f3n.<sup data-fn=\"e5d6421e-576d-4df9-ab0e-56268692f25d\" class=\"fn\"><a href=\"#e5d6421e-576d-4df9-ab0e-56268692f25d\" id=\"e5d6421e-576d-4df9-ab0e-56268692f25d-link\">2<\/a><\/sup> <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 260\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|260|<\/span> Si, pues, la religi\u00f3n constituye as\u00ed el <em>fundamento<\/em> que contiene lo \u00e9tico en general, y m\u00e1s precisamente la naturaleza del Estado, como la voluntad divina, entonces lo que ella es, es a la vez solo <em>fundamento<\/em>, y es aqu\u00ed donde ambos se separan. El Estado es voluntad divina en cuanto esp\u00edritu presente, <em>despleg\u00e1ndose<\/em> en la figura efectiva y la <em>organizaci\u00f3n de un mundo<\/em>. \u2014 Quienes, frente al Estado, quieren quedarse en la forma de la religi\u00f3n se comportan como aquellos que en el conocimiento creen tener raz\u00f3n cuando se quedan siempre solo en la <em>esencia<\/em> y no avanzan de este abstracto a la existencia, o como aquellos (v\u00e9ase m\u00e1s arriba <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/140\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901432\">\u00a7 140, Observaci\u00f3n<\/a>) que solo quieren el <em>bien abstracto<\/em> y reservan al arbitrio determinar <em>qu\u00e9<\/em> es bueno. La religi\u00f3n es la relaci\u00f3n con lo absoluto <em>en forma del sentimiento<\/em>, <em>de la representaci\u00f3n<\/em>, <em>de la fe<\/em>, y en su centro, que todo lo contiene, todo es solo como algo accidental, tambi\u00e9n evanescente. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 261\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|261|<\/span> Si se retiene esta forma tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el Estado, de tal modo que sea tambi\u00e9n para \u00e9l lo esencialmente determinante y v\u00e1lido, entonces este, en cuanto organismo desarrollado en diferencias, leyes e instituciones subsistentes, queda entregado a la vacilaci\u00f3n, a la inseguridad y al trastorno. Lo objetivo y universal, las leyes, en lugar de estar determinados como subsistentes y v\u00e1lidos, reciben la determinaci\u00f3n de algo negativo frente a aquella forma que envuelve todo lo determinado y que precisamente por ello se vuelve algo subjetivo, y para la conducta de los seres humanos se sigue la consecuencia: al justo no le es dada ley alguna; sed piadosos, y por lo dem\u00e1s podr\u00e9is hacer lo que quer\u00e1is \u2014 pod\u00e9is abandonaros a vuestro propio arbitrio y pasi\u00f3n, y remitir a los dem\u00e1s, que por ello sufren entuerto, al consuelo y la esperanza de la religi\u00f3n, o, peor a\u00fan, rechazarlos y condenarlos como irreligiosos. Pero, en la medida en que este comportamiento negativo no permanece meramente como una disposici\u00f3n de \u00e1nimo y un modo de ver interiores, sino que se vuelve hacia la efectividad y se hace valer en ella, surge el <em>fanatismo<\/em> religioso, que, como el pol\u00edtico, destierra toda instituci\u00f3n estatal y todo orden legal como barreras que constri\u00f1en, inadecuadas a lo interior, a la infinitud del \u00e1nimo, y con ello la propiedad privada, el matrimonio, las relaciones y los trabajos de la sociedad civil, etc., como indignos del amor y de la libertad del sentimiento. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 262\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|262|<\/span> Pero, puesto que para la existencia y el actuar efectivos hay que decidir, ocurre lo mismo que con la subjetividad de la voluntad en general que se sabe como lo absoluto (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/140\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901432\">\u00a7 140<\/a>): que se decide a partir de la representaci\u00f3n subjetiva, es decir, del <em>opinar<\/em> y del <em>capricho<\/em> del <em>arbitrio<\/em>. \u2014 Pero lo verdadero, frente a esta verdad que se envuelve en la subjetividad del sentir y del representar, es el enorme tr\u00e1nsito de lo interior a lo exterior, la incorporaci\u00f3n de la raz\u00f3n a la realidad, en el que ha trabajado toda la historia universal y por medio de cuyo trabajo la humanidad formada ha ganado la efectividad y la conciencia de la existencia racional, de las instituciones estatales y de las leyes. De quienes <em>buscan al Se\u00f1or<\/em> y, en su opini\u00f3n no formada, se aseguran de tenerlo todo <em>inmediatamente<\/em>, en lugar de imponerse el trabajo de elevar su subjetividad al conocimiento de la verdad y al saber del derecho objetivo y del deber, solo puede proceder la destrucci\u00f3n de todas las relaciones \u00e9ticas, la necedad y la abominaci\u00f3n \u2014 consecuencias necesarias de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo de la religi\u00f3n que insiste exclusivamente en su forma y que as\u00ed se vuelve contra la efectividad y contra la verdad presente en la forma de lo universal, de las leyes. Sin embargo, no es necesario que esta disposici\u00f3n de \u00e1nimo avance as\u00ed hasta la realizaci\u00f3n; puede ciertamente, con su punto de vista negativo, permanecer tambi\u00e9n como algo interior, plegarse a las instituciones y leyes y quedarse en la resignaci\u00f3n y el suspiro, o en el desprecio y el deseo. No es la fuerza, sino la debilidad, lo que en nuestros tiempos ha hecho de la religiosidad una especie <em>pol\u00e9mica<\/em> de piedad, ya est\u00e9 ligada a una necesidad verdadera, ya tambi\u00e9n solo a una vanidad insatisfecha. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 263\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|263|<\/span> En lugar de dome\u00f1ar su opinar con el trabajo del estudio y de someter su querer a la disciplina y elevarlo as\u00ed a la obediencia libre, lo m\u00e1s barato es renunciar al conocimiento de la verdad objetiva, conservar un sentimiento de agobio y con ello la presunci\u00f3n, y tener ya en la piedad todo lo requerido para penetrar la naturaleza de las leyes y de las instituciones estatales, sentenciar sobre ellas e indicar c\u00f3mo deber\u00edan y tendr\u00edan que estar constituidas, y ello, puesto que tal cosa provendr\u00eda de un coraz\u00f3n piadoso, de un modo infalible e intangible; pues, por el hecho de que intenciones y afirmaciones tomen la religi\u00f3n por fundamento, no se les podr\u00eda objetar nada, ni por su superficialidad ni por su antijuridicidad.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, en la medida en que la religi\u00f3n, cuando es de \u00edndole verdadera, est\u00e1 exenta de tal direcci\u00f3n negativa y pol\u00e9mica contra el Estado, y m\u00e1s bien lo reconoce y lo confirma, tiene adem\u00e1s para s\u00ed su <em>condici\u00f3n<\/em> y su <em>exteriorizaci\u00f3n<\/em>. La tarea de su culto consiste en <em>acciones<\/em> y <em>doctrina<\/em>; para ello necesita <em>posesiones<\/em> y <em>propiedad<\/em>, as\u00ed como <em>individuos<\/em> consagrados al <em>servicio<\/em> de la comunidad. Surge as\u00ed una relaci\u00f3n entre Estado y comunidad eclesi\u00e1stica. La determinaci\u00f3n de esta relaci\u00f3n es simple. Est\u00e1 en la naturaleza de la cosa que el Estado cumpla un deber al prestar a la comunidad todo apoyo y otorgarle protecci\u00f3n para su fin religioso; m\u00e1s a\u00fan, puesto que la religi\u00f3n es el momento que lo integra en lo m\u00e1s profundo de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo, al exigir de todos los que le pertenecen que se adhieran a una comunidad eclesi\u00e1stica \u2014 por lo dem\u00e1s, a cualquiera, pues en el contenido, en la medida en que se refiere a lo interior de la representaci\u00f3n, el Estado no puede entrar. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 264\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|264|<\/span> <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 265\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|265|<\/span> El Estado desarrollado en su organizaci\u00f3n, y por ello fuerte, puede comportarse en esto con tanta mayor liberalidad, pasar enteramente por alto singularidades que le afectar\u00edan, e incluso tolerar en su seno comunidades (en lo cual importa, ciertamente, el n\u00famero) que ni siquiera reconocen religiosamente los deberes directos para con \u00e9l, a saber, dejando a sus miembros a la sociedad civil bajo las leyes de esta y content\u00e1ndose con un cumplimiento pasivo de los deberes directos para con \u00e9l, mediado acaso por conmutaci\u00f3n e intercambio.<sup data-fn=\"98b6ae8e-bf66-4971-9dbf-99c5edca15b7\" class=\"fn\"><a href=\"#98b6ae8e-bf66-4971-9dbf-99c5edca15b7\" id=\"98b6ae8e-bf66-4971-9dbf-99c5edca15b7-link\">3<\/a><\/sup> \u2014 Pero, en la medida en que la comunidad eclesi\u00e1stica posee <em>propiedad<\/em>, ejerce otras <em>acciones<\/em> del culto y tiene para ello individuos a su servicio, pasa de lo interior a lo mundano y con ello al territorio del Estado, y se pone as\u00ed <em>inmediatamente<\/em> bajo sus leyes. El juramento, lo \u00e9tico en general, as\u00ed como la relaci\u00f3n del matrimonio, traen ciertamente consigo la compenetraci\u00f3n interior y la elevaci\u00f3n de la <em>disposici\u00f3n de \u00e1nimo<\/em>, que recibe por medio de la religi\u00f3n su aseguramiento m\u00e1s profundo; pero, puesto que las relaciones \u00e9ticas son esencialmente relaciones de la <em>racionalidad efectiva<\/em>, son los derechos de esta los que han de afirmarse en ellas en primer lugar, y a los cuales se a\u00f1ade el aseguramiento eclesi\u00e1stico como el lado solo interior, m\u00e1s abstracto. \u2014 En cuanto a otras exteriorizaciones que proceden de la uni\u00f3n eclesi\u00e1stica, en la <em>doctrina<\/em> lo interior prepondera sobre lo exterior en mayor medida que en las <em>acciones<\/em> del culto y en otros comportamientos relacionados con ellas, donde el lado <em>jur\u00eddico<\/em> aparece al menos enseguida por s\u00ed mismo como asunto del Estado; (es cierto que las iglesias se han arrogado tambi\u00e9n la exenci\u00f3n de sus servidores y de su propiedad respecto del poder y la jurisdicci\u00f3n del Estado, e incluso la jurisdicci\u00f3n sobre personas seculares en materias en las que, como en las causas de divorcio, los asuntos de juramento, etc., concurre la religi\u00f3n). \u2014 El lado <em>policial<\/em> respecto de tales acciones es ciertamente m\u00e1s indeterminado, pero esto reside en la naturaleza de este lado, igualmente tambi\u00e9n respecto de otras acciones enteramente civiles (v\u00e9ase m\u00e1s arriba <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/234\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901803\">\u00a7 234<\/a>). <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 266\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|266|<\/span> En la medida en que la comuni\u00f3n religiosa de individuos se eleva a una comunidad, a una corporaci\u00f3n, est\u00e1 en general bajo la alta vigilancia policial del Estado. \u2014 Pero la <em>doctrina<\/em> misma tiene su territorio en la conciencia moral, est\u00e1 en el derecho de la libertad subjetiva de la autoconciencia \u2014 la esfera de la interioridad, que como tal no constituye el territorio del Estado. Sin embargo, tambi\u00e9n el Estado tiene una doctrina, puesto que sus instituciones y, en general, lo que para \u00e9l vale sobre lo jur\u00eddico, la Constituci\u00f3n, etc., est\u00e1 esencialmente en la forma del <em>pensamiento<\/em> como ley; y, puesto que no es un mecanismo, sino la vida racional de la libertad autoconsciente, el sistema del mundo \u00e9tico, la <em>disposici\u00f3n de \u00e1nimo<\/em>, y luego la conciencia de esta en <em>principios<\/em>, es un momento esencial en el Estado efectivo. A su vez, la doctrina de la Iglesia no es meramente algo interior de la conciencia moral, sino que, como doctrina, es m\u00e1s bien <em>exteriorizaci\u00f3n<\/em>, y exteriorizaci\u00f3n a la vez sobre un contenido que est\u00e1 en la m\u00e1s \u00edntima conexi\u00f3n con los principios \u00e9ticos y las leyes del Estado, o que les concierne inmediatamente a ellos mismos. Estado e Iglesia se encuentran, pues, aqu\u00ed directamente <em>el uno con el otro<\/em> o <em>el uno contra el otro<\/em>. La diversidad de ambos territorios puede ser llevada por la Iglesia hasta la oposici\u00f3n tajante de que ella, en cuanto contiene en s\u00ed el contenido absoluto de la religi\u00f3n, considera lo <em>espiritual<\/em> en general, y con ello tambi\u00e9n el elemento \u00e9tico, como su parte, y al Estado, en cambio, como un armaz\u00f3n mec\u00e1nico para los fines exteriores no espirituales; se concibe a s\u00ed misma como el reino de Dios, o al menos como el camino y el atrio hacia \u00e9l, y al Estado, en cambio, como el reino del mundo, es decir, de lo perecedero y finito; se concibe as\u00ed a s\u00ed misma como el fin en s\u00ed, y al Estado solo como mero <em>medio<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 267\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|267|<\/span> Con esta pretensi\u00f3n se une luego, en lo que respecta a la <em>ense\u00f1anza<\/em>, la exigencia de que el Estado no solo deje hacer a la Iglesia en ello con plena libertad, sino que tenga un respeto incondicionado por su ense\u00f1anza, sea cual fuere su \u00edndole, pues esta determinaci\u00f3n solo le corresponder\u00eda a ella, en cuanto posee doctrinas. As\u00ed como la Iglesia llega a esta pretensi\u00f3n por la amplia raz\u00f3n de que el elemento espiritual en general es propiedad suya, y como la <em>ciencia<\/em> y el conocimiento en general se hallan igualmente en este territorio y se desarrollan por s\u00ed, como una Iglesia, hasta una totalidad de principio propio, la cual puede considerarse tambi\u00e9n como ocupando, con mayor legitimidad a\u00fan, el lugar de la Iglesia misma, as\u00ed se exige entonces para la ciencia la misma independencia respecto del Estado, el cual solo tendr\u00eda que cuidar de ella, como un medio, en cuanto ella es fin en s\u00ed. \u2014 Para esta relaci\u00f3n es, por lo dem\u00e1s, indiferente que los individuos y dirigentes que se consagran al servicio de la comunidad hayan llegado, digamos, a una existencia segregada del Estado, de modo que solo los dem\u00e1s miembros est\u00e9n sometidos al Estado, o que est\u00e9n por lo dem\u00e1s dentro del Estado y su determinaci\u00f3n eclesi\u00e1stica sea solo un lado de su estamento, que mantienen separado frente al Estado. Ha de observarse, en primer lugar, que tal relaci\u00f3n est\u00e1 vinculada a la representaci\u00f3n del Estado seg\u00fan la cual este tiene su determinaci\u00f3n solo en la protecci\u00f3n y seguridad de la vida, la propiedad y el arbitrio de cada uno, en la medida en que este no lesione la vida, la propiedad y el arbitrio de los dem\u00e1s, y el Estado se considera as\u00ed solo como un dispositivo de la necesidad. El elemento de lo espiritual superior, de lo verdadero en y para s\u00ed, queda de este modo situado, como religiosidad subjetiva o como ciencia te\u00f3rica, m\u00e1s all\u00e1 del Estado, el cual, en cuanto <em>lego<\/em> en y para s\u00ed, solo tendr\u00eda que respetarlo, y lo propiamente \u00e9tico queda as\u00ed enteramente fuera de \u00e9l. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 268\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|268|<\/span> Que haya habido hist\u00f3ricamente \u00e9pocas y situaciones de barbarie en las que todo lo espiritual superior ten\u00eda su sede en la Iglesia, y el Estado era solo un r\u00e9gimen mundano de la violencia, del arbitrio y de la pasi\u00f3n, y aquella oposici\u00f3n abstracta era el principio capital de la efectividad (v\u00e9ase <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/359\/\" data-type=\"post\" data-id=\"902043\">\u00a7 359<\/a>), pertenece a la historia. Pero es un procedimiento demasiado ciego y superficial presentar esta posici\u00f3n como la verdaderamente conforme a la Idea. El desarrollo de esta Idea ha demostrado m\u00e1s bien como la verdad esto: que el esp\u00edritu, en cuanto libre y racional, es en s\u00ed \u00e9tico, y que la Idea verdadera es la racionalidad <em>efectiva<\/em>, y que es esta la que existe como Estado. Result\u00f3 adem\u00e1s de esta Idea, igualmente, que la <em>verdad<\/em> \u00e9tica es en ella, para la conciencia <em>pensante<\/em>, como <em>contenido<\/em> elaborado en la forma de la <em>universalidad<\/em>, como <em>ley<\/em> \u2014 que el Estado en general <em>sabe<\/em> sus fines, los conoce y los pone en pr\u00e1ctica con conciencia determinada y seg\u00fan principios. Como se ha observado m\u00e1s arriba, la religi\u00f3n tiene ahora lo verdadero por su objeto universal, pero como un contenido <em>dado<\/em>, que no es conocido en sus determinaciones fundamentales por medio del pensar y de conceptos; del mismo modo, la relaci\u00f3n del individuo con este objeto es una obligaci\u00f3n fundada en la autoridad, y el <em>testimonio<\/em> del <em>propio<\/em> esp\u00edritu y coraz\u00f3n, como aquello en lo que est\u00e1 contenido el momento de la libertad, es <em>fe<\/em> y <em>sentimiento<\/em>. Es la intelecci\u00f3n filos\u00f3fica la que conoce que Iglesia y Estado no est\u00e1n en oposici\u00f3n en cuanto al <em>contenido<\/em> de la verdad y de la racionalidad, pero s\u00ed en diferencia de forma. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 269\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|269|<\/span> Si, por tanto, la Iglesia pasa a la <em>ense\u00f1anza<\/em> (hay y hubo tambi\u00e9n iglesias que solo tienen un culto; otras en las que este es lo principal, y la ense\u00f1anza y la conciencia m\u00e1s formada solo cosa secundaria), y su ense\u00f1anza concierne a <em>principios objetivos<\/em>, a los pensamientos de lo \u00e9tico y de lo racional, entonces pasa, en esta exteriorizaci\u00f3n, inmediatamente al territorio del Estado. Frente a su <em>fe<\/em> y su <em>autoridad<\/em> sobre lo \u00e9tico, el derecho, las leyes, las instituciones, frente a su <em>convicci\u00f3n subjetiva<\/em>, el Estado es m\u00e1s bien lo que <em>sabe<\/em>; en su principio, el contenido no se detiene esencialmente en la forma del sentimiento y de la fe, sino que pertenece al pensamiento determinado. En la medida en que el contenido que es en y para s\u00ed aparece, en la figura de la religi\u00f3n, como contenido particular, como las doctrinas propias de la Iglesia en cuanto comunidad religiosa, estas quedan fuera del \u00e1mbito del Estado (en el protestantismo no hay tampoco un clero que fuera depositario exclusivo de la doctrina eclesi\u00e1stica, porque en \u00e9l no hay <em>legos<\/em>); en cuanto los principios \u00e9ticos y el orden estatal en general se trasladan al territorio de la religi\u00f3n y no solo se dejan poner en relaci\u00f3n con \u00e9l, sino que tambi\u00e9n deben ser puestos en esa relaci\u00f3n, esta relaci\u00f3n da, por un lado, al Estado mismo la acreditaci\u00f3n religiosa; por otro lado, le queda el derecho y la forma de la racionalidad autoconsciente, objetiva, el derecho de hacerla valer y de afirmarla frente a afirmaciones que brotan de la figura <em>subjetiva<\/em> de la verdad, sea cual fuere la <em>aseveraci\u00f3n<\/em> y la <em>autoridad<\/em> de que se rodeen. Porque el principio de su forma, como universal, es esencialmente el pensamiento, ha ocurrido tambi\u00e9n que la <em>libertad del pensar<\/em> y <em>de la ciencia<\/em> ha partido <em>de su lado<\/em> (y una Iglesia, por el contrario, ha quemado a <em>Giordano Bruno<\/em>, ha hecho que <em>Galileo<\/em> pidiera perd\u00f3n de rodillas por la <em>exposici\u00f3n<\/em> del sistema solar <em>copernicano<\/em>, etc.<sup data-fn=\"f598352f-a17e-455b-8d34-36d541d59320\" class=\"fn\"><a href=\"#f598352f-a17e-455b-8d34-36d541d59320\" id=\"f598352f-a17e-455b-8d34-36d541d59320-link\">4<\/a><\/sup>). <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 270\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|270|<\/span> <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 271\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|271|<\/span> De su lado tiene por ello tambi\u00e9n la <em>ciencia<\/em> su lugar; pues tiene el mismo elemento de la forma que el Estado, tiene el fin del <em>conocer<\/em>, y precisamente de la verdad y la racionalidad <em>objetivas<\/em> pensadas. El conocer pensante puede, ciertamente, caer tambi\u00e9n desde la ciencia en el opinar y en el raciocinar a partir de fundamentos, y, volvi\u00e9ndose hacia objetos \u00e9ticos y hacia la organizaci\u00f3n del Estado, ponerse en contradicci\u00f3n con sus principios, y esto quiz\u00e1 tambi\u00e9n con las mismas pretensiones que la Iglesia formula para lo que le es propio, apelando a este <em>opinar<\/em> como a la raz\u00f3n y al derecho de la autoconciencia subjetiva a ser libre en su opini\u00f3n y convicci\u00f3n. El principio de esta subjetividad del saber ha sido considerado m\u00e1s arriba (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/140\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901432\">\u00a7 140, Observaci\u00f3n<\/a>); aqu\u00ed solo corresponde la observaci\u00f3n de que, por un lado, el Estado puede ejercer, frente al <em>opinar<\/em>, precisamente en la medida en que es solo opini\u00f3n, un contenido subjetivo, y por ello, por mucho que se hinche, no tiene en s\u00ed verdadera fuerza ni poder \u2014, del mismo modo que los pintores que en su paleta se atienen a los tres colores fundamentales frente a la <em>sabidur\u00eda de escuela<\/em> de los siete colores fundamentales, una indiferencia infinita. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 272\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|272|<\/span> Pero, por otro lado, el Estado, frente a este <em>opinar<\/em> de malos principios, en la medida en que se convierte en una existencia universal que corroe la efectividad, y ya de por s\u00ed en la medida en que el formalismo de la subjetividad incondicionada quisiera tomar el punto de partida cient\u00edfico por su fundamento y elevar los establecimientos de ense\u00f1anza del propio Estado a la pretensi\u00f3n de una Iglesia y volverlos contra \u00e9l, tiene que tomar bajo su protecci\u00f3n la verdad objetiva y los principios de la vida \u00e9tica; as\u00ed como, en conjunto, frente a la Iglesia, que reclama una <em>autoridad<\/em> ilimitada e incondicionada, tiene que hacer valer, a la inversa, el derecho formal de la autoconciencia a la intelecci\u00f3n propia, a la convicci\u00f3n y, en general, al pensar de lo que haya de valer como verdad objetiva.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede mencionarse todav\u00eda la <em>unidad del Estado<\/em> y <em>de la Iglesia<\/em>, una determinaci\u00f3n muy discutida tambi\u00e9n en los tiempos modernos y erigida en ideal supremo. Si la unidad esencial de ambos es la de la verdad de los principios y de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo, es igualmente esencial que, con esta unidad, la <em>diferencia<\/em> que tienen en la forma de su conciencia haya llegado a <em>existencia particular<\/em>. En el despotismo oriental existe aquella unidad, tan a menudo deseada, de la Iglesia y el Estado \u2014 pero con ello no existe el Estado \u2014, no existe la configuraci\u00f3n autoconsciente, la \u00fanica digna del esp\u00edritu, en derecho, eticidad libre y desarrollo org\u00e1nico. \u2014 Para que, adem\u00e1s, el Estado llegue a la existencia como la efectividad \u00e9tica del esp\u00edritu <em>que se sabe a s\u00ed misma<\/em>, es necesaria su distinci\u00f3n respecto de la forma de la autoridad y de la fe; pero esta distinci\u00f3n solo aparece en la medida en que el lado eclesi\u00e1stico llega en s\u00ed mismo a la separaci\u00f3n; solo as\u00ed, por encima de las iglesias <em>particulares<\/em>, ha ganado el Estado la <em>universalidad<\/em> del pensamiento, el principio de su forma, y la lleva a la existencia; para conocer esto hay que saber no solo qu\u00e9 es la universalidad <em>en s\u00ed<\/em>, sino qu\u00e9 es su <em>existencia<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 273\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|273|<\/span> Est\u00e1, por ello, tan lejos de ser cierto que la separaci\u00f3n eclesi\u00e1stica fuera o hubiera sido una desgracia para el Estado, que este <em>solo por medio de ella<\/em> ha podido llegar a ser lo que es su determinaci\u00f3n, la racionalidad y la eticidad autoconscientes. Del mismo modo, es lo m\u00e1s afortunado que ha podido acontecerle a la Iglesia para su propia libertad y racionalidad, y al pensamiento para la suya.<\/p><\/blockquote><ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"5fc7490a-7594-451f-8882-e7bcb9b11339\"><a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/en\/objective-spirit-right-morality-ethical-life-enc-%c2%a7%c2%a7-483-552\/#o-552\"><em>Enciclopedia, 3.\u00aa ed., \u00a7 552<\/em><\/a> <a href=\"#5fc7490a-7594-451f-8882-e7bcb9b11339-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"e5d6421e-576d-4df9-ab0e-56268692f25d\"><em>Nota de Hegel.<\/em> La <em>religi\u00f3n<\/em>, al igual que <em>el conocimiento y la ciencia<\/em>, tiene por principio una forma peculiar, distinta de la del Estado; por ello entran en el Estado, en parte en la relaci\u00f3n de <em>medios<\/em> de la formaci\u00f3n y de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo, en parte, en la medida en que son esencialmente <em>fines en s\u00ed<\/em>, por el lado de que tienen existencia exterior. En ambos respectos, los principios del Estado se comportan con respecto a ellas <em>aplic\u00e1ndose<\/em>; en un tratado completamente concreto sobre el Estado, aquellas esferas, as\u00ed como el arte, las relaciones meramente naturales, etc., tienen que ser consideradas igualmente en la relaci\u00f3n y posici\u00f3n que tienen en el Estado; pero aqu\u00ed, en este tratado, donde es el principio del Estado el que se desarrolla en su esfera <em>peculiar<\/em> seg\u00fan su Idea, de sus principios y de la <em>aplicaci\u00f3n<\/em> del derecho del Estado a ellas solo puede hablarse de pasada. <a href=\"#e5d6421e-576d-4df9-ab0e-56268692f25d-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 2\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"98b6ae8e-bf66-4971-9dbf-99c5edca15b7\"><em>Nota de Hegel.<\/em> De los cu\u00e1queros, anabaptistas, etc., puede decirse que solo son miembros activos de la sociedad civil y que, como personas privadas, solo est\u00e1n en trato privado con otros; e incluso en esta relaci\u00f3n se les ha dispensado del juramento; los deberes directos para con el Estado los cumplen de un modo pasivo, y de uno de los deberes m\u00e1s importantes, el de defenderlo contra los enemigos, que ellos niegan directamente, se admite acaso que lo cumplan canje\u00e1ndolo por otra prestaci\u00f3n. Frente a tales sectas es, en sentido propio, el caso de que el Estado ejerce <em>tolerancia<\/em>; pues, como no reconocen los deberes para con \u00e9l, no pueden pretender el derecho de ser miembros de \u00e9l. Cuando en cierta ocasi\u00f3n se promov\u00eda con mayor insistencia en el Congreso norteamericano la abolici\u00f3n de la esclavitud de los negros, un diputado de las provincias del sur dio la certera r\u00e9plica: \u00abConcedednos a los negros, y os concederemos a los cu\u00e1queros.\u00bb \u2014 Solo por su fortaleza en otros respectos puede el Estado pasar por alto y tolerar tales anomal\u00edas, y confiar para ello principalmente en el poder de las costumbres y de la racionalidad interna de sus instituciones, en que este poder, al no hacer valer \u00e9l estrictamente sus derechos en este punto, reducir\u00e1 y superar\u00e1 la distinci\u00f3n. Por mucho derecho formal que se hubiera tenido acaso contra los <em>jud\u00edos<\/em> respecto de la concesi\u00f3n incluso de derechos civiles, por cuanto habr\u00edan de considerarse no simplemente como un partido religioso particular, sino como pertenecientes a un pueblo extranjero, tanto ha pasado por alto el clamor levantado desde estos y otros puntos de vista que ellos son ante todo <em>seres humanos<\/em>, y que esto no es solo una cualidad plana y abstracta (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/209\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901757\">\u00a7 209, Observaci\u00f3n<\/a>), sino que en ello reside que, mediante los derechos civiles concedidos, surge m\u00e1s bien el <em>sentimiento de s\u00ed<\/em> de valer como personas <em>jur\u00eddicas<\/em> en la sociedad civil, y que a partir de esta ra\u00edz infinita, libre de todo lo dem\u00e1s, se produce la igualaci\u00f3n exigida del modo de pensar y de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo. La separaci\u00f3n reprochada a los jud\u00edos se habr\u00eda mantenido m\u00e1s bien, y con raz\u00f3n se habr\u00eda convertido en culpa y reproche para el Estado excluyente; pues este habr\u00eda desconocido con ello su principio, la instituci\u00f3n objetiva y su poder (cf. <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/268\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901867\">\u00a7 268, Observaci\u00f3n<\/a>, al final). La defensa de esta exclusi\u00f3n, al creer tener raz\u00f3n en sumo grado, se ha revelado tambi\u00e9n en la experiencia como lo m\u00e1s necio, y el modo de proceder de los gobiernos, en cambio, como lo sabio y digno. <a href=\"#98b6ae8e-bf66-4971-9dbf-99c5edca15b7-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 3\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"f598352f-a17e-455b-8d34-36d541d59320\"><em>Nota de Hegel. Laplace<\/em>, <em>Exposici\u00f3n del sistema del mundo<\/em> [Exposition du syst\u00e8me du monde, Par\u00eds 1796], libro V, cap. 4: \u00abCuando <em>Galileo<\/em> dio a conocer los descubrimientos (a los que le ayud\u00f3 el telescopio, las fases de Venus, etc.), mostr\u00f3 a la vez que estos probaban irrefutablemente los movimientos de la Tierra. Pero la representaci\u00f3n de este movimiento fue declarada her\u00e9tica por una asamblea de cardenales, y <em>Galileo<\/em>, su m\u00e1s c\u00e9lebre defensor, citado ante el tribunal de la Inquisici\u00f3n y obligado a retractarse de ella para escapar a una dura prisi\u00f3n. En el hombre de esp\u00edritu, la pasi\u00f3n por la verdad es una de las pasiones m\u00e1s fuertes. <em>Galileo<\/em>, convencido por sus propias observaciones del movimiento de la Tierra, medit\u00f3 durante largo tiempo una nueva obra en la que se hab\u00eda propuesto desarrollar todas las pruebas de \u00e9l; pero, para sustraerse al mismo tiempo a la persecuci\u00f3n de la que habr\u00eda tenido que ser v\u00edctima, eligi\u00f3 el recurso de exponerlas en forma de di\u00e1logos entre tres personas. Se ve bien que la ventaja estaba del lado del defensor del sistema copernicano; pero, como Galileo no decid\u00eda entre ellos y daba a las objeciones de los partidarios de Ptolomeo tanto peso como era posible, bien pod\u00eda esperar no ser perturbado en el goce del reposo que merec\u00edan su avanzada edad y sus trabajos. A los setenta a\u00f1os fue citado de nuevo ante el tribunal de la Inquisici\u00f3n; se lo encerr\u00f3 en una prisi\u00f3n, donde se le exigi\u00f3 una segunda retractaci\u00f3n de sus opiniones, bajo amenaza de la pena establecida para los herejes relapsos. Se le hizo firmar la siguiente f\u00f3rmula de abjuraci\u00f3n: \u201cYo, <em>Galileo<\/em>, que en el septuag\u00e9simo a\u00f1o de mi edad me he presentado personalmente ante el tribunal, de rodillas y con los ojos puestos en los santos Evangelios, que toco con mis manos, abjuro, maldigo y detesto, con coraz\u00f3n sincero y fe verdadera, el absurdo, la falsedad y la herej\u00eda de la doctrina del movimiento de la Tierra, etc.\u201d \u00a1Qu\u00e9 espect\u00e1culo era ver a un venerable anciano, c\u00e9lebre por una larga vida consagrada \u00fanicamente a la investigaci\u00f3n de la naturaleza, abjurar de rodillas, contra el testimonio de su propia conciencia, la verdad que hab\u00eda demostrado con fuerza de convicci\u00f3n! Una sentencia de la Inquisici\u00f3n lo conden\u00f3 a prisi\u00f3n perpetua. Un a\u00f1o despu\u00e9s, por intercesi\u00f3n del gran duque de Florencia, fue puesto en libertad. Muri\u00f3 en 1642. Europa, que hab\u00eda sido iluminada por sus trabajos y estaba indignada por la sentencia dictada por un tribunal odiado contra un hombre tan grande, llor\u00f3 su p\u00e9rdida.\u00bb [trad. alemana de 1797] <a href=\"#f598352f-a17e-455b-8d34-36d541d59320-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 4\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que el fin del Estado sea el inter\u00e9s universal como tal, y en \u00e9l, como su sustancia, la conservaci\u00f3n de los intereses particulares, es 1. su efectividad abstracta o sustancialidad; pero esta es 2. su necesidad, en cuanto se dirime en las diferencias conceptuales de su actividad, las cuales, en virtud de aquella sustancialidad, son [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"[{\"id\": \"5fc7490a-7594-451f-8882-e7bcb9b11339\", \"content\": \"<a href=\\\"https:\/\/grundlinien.de\/en\/objective-spirit-right-morality-ethical-life-enc-%c2%a7%c2%a7-483-552\/#o-552\\\"><em>Enciclopedia, 3.\u00aa ed., \u00a7 552<\/em><\/a>\"}, {\"id\": \"e5d6421e-576d-4df9-ab0e-56268692f25d\", \"content\": \"<em>Nota de Hegel.<\/em> La <em>religi\u00f3n<\/em>, al igual que <em>el conocimiento y la ciencia<\/em>, tiene por principio una forma peculiar, distinta de la del Estado; por ello entran en el Estado, en parte en la relaci\u00f3n de <em>medios<\/em> de la formaci\u00f3n y de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo, en parte, en la medida en que son esencialmente <em>fines en s\u00ed<\/em>, por el lado de que tienen existencia exterior. En ambos respectos, los principios del Estado se comportan con respecto a ellas <em>aplic\u00e1ndose<\/em>; en un tratado completamente concreto sobre el Estado, aquellas esferas, as\u00ed como el arte, las relaciones meramente naturales, etc., tienen que ser consideradas igualmente en la relaci\u00f3n y posici\u00f3n que tienen en el Estado; pero aqu\u00ed, en este tratado, donde es el principio del Estado el que se desarrolla en su esfera <em>peculiar<\/em> seg\u00fan su Idea, de sus principios y de la <em>aplicaci\u00f3n<\/em> del derecho del Estado a ellas solo puede hablarse de pasada.\"}, {\"id\": \"98b6ae8e-bf66-4971-9dbf-99c5edca15b7\", \"content\": \"<em>Nota de Hegel.<\/em> De los cu\u00e1queros, anabaptistas, etc., puede decirse que solo son miembros activos de la sociedad civil y que, como personas privadas, solo est\u00e1n en trato privado con otros; e incluso en esta relaci\u00f3n se les ha dispensado del juramento; los deberes directos para con el Estado los cumplen de un modo pasivo, y de uno de los deberes m\u00e1s importantes, el de defenderlo contra los enemigos, que ellos niegan directamente, se admite acaso que lo cumplan canje\u00e1ndolo por otra prestaci\u00f3n. Frente a tales sectas es, en sentido propio, el caso de que el Estado ejerce <em>tolerancia<\/em>; pues, como no reconocen los deberes para con \u00e9l, no pueden pretender el derecho de ser miembros de \u00e9l. Cuando en cierta ocasi\u00f3n se promov\u00eda con mayor insistencia en el Congreso norteamericano la abolici\u00f3n de la esclavitud de los negros, un diputado de las provincias del sur dio la certera r\u00e9plica: \u00abConcedednos a los negros, y os concederemos a los cu\u00e1queros.\u00bb \u2014 Solo por su fortaleza en otros respectos puede el Estado pasar por alto y tolerar tales anomal\u00edas, y confiar para ello principalmente en el poder de las costumbres y de la racionalidad interna de sus instituciones, en que este poder, al no hacer valer \u00e9l estrictamente sus derechos en este punto, reducir\u00e1 y superar\u00e1 la distinci\u00f3n. Por mucho derecho formal que se hubiera tenido acaso contra los <em>jud\u00edos<\/em> respecto de la concesi\u00f3n incluso de derechos civiles, por cuanto habr\u00edan de considerarse no simplemente como un partido religioso particular, sino como pertenecientes a un pueblo extranjero, tanto ha pasado por alto el clamor levantado desde estos y otros puntos de vista que ellos son ante todo <em>seres humanos<\/em>, y que esto no es solo una cualidad plana y abstracta (<a href=\\\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/209\/\\\" data-type=\\\"post\\\" data-id=\\\"901757\\\">\u00a7 209, Observaci\u00f3n<\/a>), sino que en ello reside que, mediante los derechos civiles concedidos, surge m\u00e1s bien el <em>sentimiento de s\u00ed<\/em> de valer como personas <em>jur\u00eddicas<\/em> en la sociedad civil, y que a partir de esta ra\u00edz infinita, libre de todo lo dem\u00e1s, se produce la igualaci\u00f3n exigida del modo de pensar y de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo. La separaci\u00f3n reprochada a los jud\u00edos se habr\u00eda mantenido m\u00e1s bien, y con raz\u00f3n se habr\u00eda convertido en culpa y reproche para el Estado excluyente; pues este habr\u00eda desconocido con ello su principio, la instituci\u00f3n objetiva y su poder (cf. <a href=\\\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/268\/\\\" data-type=\\\"post\\\" data-id=\\\"901867\\\">\u00a7 268, Observaci\u00f3n<\/a>, al final). La defensa de esta exclusi\u00f3n, al creer tener raz\u00f3n en sumo grado, se ha revelado tambi\u00e9n en la experiencia como lo m\u00e1s necio, y el modo de proceder de los gobiernos, en cambio, como lo sabio y digno.\"}, {\"id\": \"f598352f-a17e-455b-8d34-36d541d59320\", \"content\": \"<em>Nota de Hegel. Laplace<\/em>, <em>Exposici\u00f3n del sistema del mundo<\/em> [Exposition du syst\u00e8me du monde, Par\u00eds 1796], libro V, cap. 4: \u00abCuando <em>Galileo<\/em> dio a conocer los descubrimientos (a los que le ayud\u00f3 el telescopio, las fases de Venus, etc.), mostr\u00f3 a la vez que estos probaban irrefutablemente los movimientos de la Tierra. Pero la representaci\u00f3n de este movimiento fue declarada her\u00e9tica por una asamblea de cardenales, y <em>Galileo<\/em>, su m\u00e1s c\u00e9lebre defensor, citado ante el tribunal de la Inquisici\u00f3n y obligado a retractarse de ella para escapar a una dura prisi\u00f3n. En el hombre de esp\u00edritu, la pasi\u00f3n por la verdad es una de las pasiones m\u00e1s fuertes. <em>Galileo<\/em>, convencido por sus propias observaciones del movimiento de la Tierra, medit\u00f3 durante largo tiempo una nueva obra en la que se hab\u00eda propuesto desarrollar todas las pruebas de \u00e9l; pero, para sustraerse al mismo tiempo a la persecuci\u00f3n de la que habr\u00eda tenido que ser v\u00edctima, eligi\u00f3 el recurso de exponerlas en forma de di\u00e1logos entre tres personas. Se ve bien que la ventaja estaba del lado del defensor del sistema copernicano; pero, como Galileo no decid\u00eda entre ellos y daba a las objeciones de los partidarios de Ptolomeo tanto peso como era posible, bien pod\u00eda esperar no ser perturbado en el goce del reposo que merec\u00edan su avanzada edad y sus trabajos. A los setenta a\u00f1os fue citado de nuevo ante el tribunal de la Inquisici\u00f3n; se lo encerr\u00f3 en una prisi\u00f3n, donde se le exigi\u00f3 una segunda retractaci\u00f3n de sus opiniones, bajo amenaza de la pena establecida para los herejes relapsos. Se le hizo firmar la siguiente f\u00f3rmula de abjuraci\u00f3n: \u201cYo, <em>Galileo<\/em>, que en el septuag\u00e9simo a\u00f1o de mi edad me he presentado personalmente ante el tribunal, de rodillas y con los ojos puestos en los santos Evangelios, que toco con mis manos, abjuro, maldigo y detesto, con coraz\u00f3n sincero y fe verdadera, el absurdo, la falsedad y la herej\u00eda de la doctrina del movimiento de la Tierra, etc.\u201d \u00a1Qu\u00e9 espect\u00e1culo era ver a un venerable anciano, c\u00e9lebre por una larga vida consagrada \u00fanicamente a la investigaci\u00f3n de la naturaleza, abjurar de rodillas, contra el testimonio de su propia conciencia, la verdad que hab\u00eda demostrado con fuerza de convicci\u00f3n! Una sentencia de la Inquisici\u00f3n lo conden\u00f3 a prisi\u00f3n perpetua. Un a\u00f1o despu\u00e9s, por intercesi\u00f3n del gran duque de Florencia, fue puesto en libertad. Muri\u00f3 en 1642. Europa, que hab\u00eda sido iluminada por sus trabajos y estaba indignada por la sentencia dictada por un tribunal odiado contra un hombre tan grande, llor\u00f3 su p\u00e9rdida.\u00bb [trad. alemana de 1797]\"}]"},"categories":[57,53],"tags":[50],"class_list":["post-901430","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eticidad","category-parrafo","tag-concepto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=901430"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901430\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":906195,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901430\/revisions\/906195"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=901430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=901430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=901430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}