{"id":901432,"date":"2026-08-28T18:48:51","date_gmt":"2026-08-28T16:48:51","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901432"},"modified":"2026-09-24T11:43:56","modified_gmt":"2026-09-24T09:43:56","slug":"140","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/140\/","title":{"rendered":"140"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la medida en que la autoconciencia sabe extraer de su fin un lado <em>positivo<\/em> (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/135\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901406\">\u00a7 135<\/a>), que este tiene necesariamente porque pertenece al prop\u00f3sito del actuar <em>concreto y efectivo<\/em>, es capaz, en virtud de tal lado, en cuanto <em>deber e intenci\u00f3n excelente<\/em>, de sostener como buena ante <em>otros<\/em> y ante <em>s\u00ed misma<\/em> la acci\u00f3n cuyo contenido negativo esencial est\u00e1 a la vez <em>en ella misma<\/em>, en cuanto reflejada en s\u00ed y, por tanto, consciente de lo universal de la voluntad, en la comparaci\u00f3n con esto; \u2014 [ante]<sup data-fn=\"c6dd2d2e-be2a-49ff-8162-4b5e7a37a615\" class=\"fn\"><a href=\"#c6dd2d2e-be2a-49ff-8162-4b5e7a37a615\" id=\"c6dd2d2e-be2a-49ff-8162-4b5e7a37a615-link\">1<\/a><\/sup>&nbsp;<em>otros<\/em>, y entonces es la <em>hipocres\u00eda<\/em>; ante <em>s\u00ed misma<\/em>, \u2014 y entonces es la cima todav\u00eda m\u00e1s alta de la <em>subjetividad que se afirma como lo absoluto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta \u00faltima y m\u00e1s abstrusa forma del mal, por la cual el mal se invierte en bien y el bien en mal, y la conciencia se sabe como este poder y, por ello, se sabe como absoluta, \u2014 es la cima m\u00e1s alta de la subjetividad en el punto de vista moral, la forma hasta la cual ha medrado el mal en nuestro tiempo, y precisamente por obra de la filosof\u00eda, es decir, de una superficialidad del pensamiento que ha trastocado un concepto profundo en esta figura y que se arroga el nombre de filosof\u00eda, del mismo modo que arroga al mal el nombre del bien. Quiero indicar brevemente en esta Observaci\u00f3n las figuras principales de esta subjetividad que se han vuelto moneda corriente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 138\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|138|<\/span> a) En lo que respecta a la <em>hipocres\u00eda<\/em>, en ella est\u00e1n contenidos los momentos siguientes: \u03b1) el saber de lo universal verdadero, sea en la forma solo del sentimiento del <em>derecho<\/em> y del <em>deber<\/em>, sea en la forma de una noticia y un conocimiento m\u00e1s amplios de ello; \u03b2) el querer de lo <em>particular<\/em> que se opone a este universal, y ello \u03b3) como saber <em>comparativo<\/em> de ambos momentos, de modo que para la conciencia volente misma su querer particular est\u00e1 determinado como malo. Estas determinaciones expresan el <em>obrar con mala conciencia<\/em>, todav\u00eda no la hipocres\u00eda como tal. \u2014 En cierta \u00e9poca lleg\u00f3 a ser muy importante la cuesti\u00f3n de si <em>una acci\u00f3n es mala solo en la medida<\/em> en que <em>se ha realizado con mala conciencia<\/em>, es decir, con la conciencia <em>desarrollada<\/em> de los momentos que se acaban de indicar. \u2014 Pascal extrae muy bien (<em>Les Provinciales<\/em>, 4e lettre) la consecuencia de la respuesta afirmativa a esta cuesti\u00f3n: \u00abIls seront tous damn\u00e9s ces demi-p\u00e9cheurs, qui ont quelque amour pour la vertu. Mais pour ces francs p\u00e9cheurs, p\u00e9cheurs endurcis, p\u00e9cheurs sans m\u00e9lange, pleins et achev\u00e9s, l&#8217;enfer ne les tient pas. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 139\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|139|<\/span> Ils ont tromp\u00e9 le diable \u00e0 force de s&#8217;y abandonner.\u00bb<sup data-fn=\"d2ef4790-e4c0-4c27-84ff-e2396f3467d6\" class=\"fn\"><a href=\"#d2ef4790-e4c0-4c27-84ff-e2396f3467d6\" id=\"d2ef4790-e4c0-4c27-84ff-e2396f3467d6-link\">2<\/a><\/sup> <sup data-fn=\"fed194bf-9023-4c99-870c-851152a3b1b2\" class=\"fn\"><a href=\"#fed194bf-9023-4c99-870c-851152a3b1b2\" id=\"fed194bf-9023-4c99-870c-851152a3b1b2-link\">3<\/a><\/sup> \u2014 El derecho subjetivo de la autoconciencia a <em>saber<\/em> la acci\u00f3n bajo la determinaci\u00f3n seg\u00fan la cual es en y para s\u00ed buena o mala no ha de pensarse en colisi\u00f3n con el derecho absoluto de la <em>objetividad<\/em> de esta determinaci\u00f3n de tal modo que ambos se representen como <em>separables, indiferentes<\/em> y <em>contingentes<\/em> el uno frente al otro, relaci\u00f3n que se tom\u00f3 por fundamento especialmente tambi\u00e9n en las antiguas disputas sobre la <em>gracia eficaz<\/em><sup data-fn=\"d5c74de3-e53d-4843-99b5-83637784072c\" class=\"fn\"><a href=\"#d5c74de3-e53d-4843-99b5-83637784072c\" id=\"d5c74de3-e53d-4843-99b5-83637784072c-link\">4<\/a><\/sup>. El mal es, seg\u00fan el lado formal, lo m\u00e1s propio del individuo, puesto que es precisamente su subjetividad que se pone sin m\u00e1s para s\u00ed como propia, y con ello es sin m\u00e1s su culpa (v\u00e9ase <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/139\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901625\">\u00a7 139 y la Observaci\u00f3n al \u00a7 precedente<\/a>); y, seg\u00fan el lado objetivo, el ser humano, <em>seg\u00fan su concepto<\/em>, en cuanto esp\u00edritu, es algo racional en general y tiene sin m\u00e1s en s\u00ed la determinaci\u00f3n de la universalidad que se sabe. Por eso no se lo trata conforme al honor de su concepto cuando se separa de \u00e9l el lado del bien, y con ello la determinaci\u00f3n de su acci\u00f3n mala como mala, y no se le imputa esta como mala. Cu\u00e1n determinadamente o en qu\u00e9 grado de claridad u oscuridad se haya <em>desarrollado hasta un conocer<\/em> la conciencia de aquellos momentos en su diferencia, y en qu\u00e9 medida una acci\u00f3n mala se haya llevado a cabo con mayor o menor mala conciencia <em>formal<\/em>, este es el lado m\u00e1s indiferente, que ata\u00f1e m\u00e1s a lo emp\u00edrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 140\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|140|<\/span> b) Pero obrar mal y con mala conciencia no es todav\u00eda <em>la hipocres\u00eda<\/em>; en esta se a\u00f1ade la determinaci\u00f3n formal de la falsedad, la de sostener el <em>mal<\/em>, en primer lugar <em>ante otros<\/em>, como <em>bueno<\/em>, y de presentarse en general exteriormente como bueno, concienzudo, piadoso y cosas semejantes, lo cual, de este modo, no es m\u00e1s que un artificio de enga\u00f1o <em>para otros<\/em>. Pero el malvado puede adem\u00e1s, en sus otras buenas obras o en su piedad, en general en <em>buenas razones<\/em>, encontrar <em>para s\u00ed<\/em> mismo una legitimaci\u00f3n del mal, en cuanto por medio de ellas lo invierte para s\u00ed en bien. Esta posibilidad reside en la subjetividad, que, en cuanto negatividad abstracta, sabe todas las determinaciones como sometidas a ella y como procedentes de ella. A esta inversi\u00f3n pertenece, en primer lugar,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c) la figura conocida como el <em>probabilismo<\/em>. Este erige en principio que una acci\u00f3n para la cual la conciencia sabe procurarse <em>alguna<\/em> buena raz\u00f3n, aunque sea solo la <em>autoridad<\/em> de un te\u00f3logo, y aun cuando sepa que otros te\u00f3logos se apartan todo lo que se quiera del juicio de este, \u2014 est\u00e1 permitida, y que la conciencia moral puede estar segura al respecto. Incluso en esta representaci\u00f3n est\u00e1 todav\u00eda presente la conciencia correcta de que tal raz\u00f3n y autoridad solo dan <em>probabilidad<\/em>, aunque esto baste para la seguridad de la conciencia moral; en ello se admite que una buena raz\u00f3n solo es de tal naturaleza que junto a ella puede haber otras razones al menos igual de buenas. Tambi\u00e9n cabe reconocer todav\u00eda aqu\u00ed este rastro de objetividad: que ha de ser una <em>raz\u00f3n<\/em> la que determine. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 141\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|141|<\/span> Pero en cuanto la decisi\u00f3n sobre el bien o el mal se hace depender de las muchas <em>buenas razones<\/em>, entre las cuales se cuentan tambi\u00e9n aquellas autoridades, y estas razones son tantas y tan opuestas, en ello reside a la vez que <em>no<\/em> es esta objetividad de la cosa, sino la <em>subjetividad<\/em>, la que ha de decidir, \u2014 el lado por el cual el capricho y el arbitrio se convierten en lo decisivo sobre lo bueno y lo malo, y la eticidad, al igual que la religiosidad, queda socavada. Pero que sea la propia subjetividad aquella en la que recae la decisi\u00f3n, esto todav\u00eda no est\u00e1 enunciado como el principio; antes bien, como se ha observado, se hace pasar una raz\u00f3n por lo decisivo; el probabilismo es, en esa medida, todav\u00eda una figura de la hipocres\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">d) El grado inmediatamente superior es que la buena voluntad haya de consistir <em>en que quiera el bien<\/em>; este querer del <em>bien abstracto<\/em> ha de bastar, m\u00e1s a\u00fan, ha de ser el \u00fanico requisito para que la acci\u00f3n sea buena. En cuanto la acci\u00f3n, como querer <em>determinado<\/em>, tiene un contenido, mientras que el <em>bien abstracto<\/em> no determina nada, queda reservado a la subjetividad particular darle su determinaci\u00f3n y su cumplimiento. As\u00ed como en el probabilismo, para quien no es \u00e9l mismo un docto <em>R\u00e9v\u00e9rend P\u00e8re<\/em>, es la autoridad de tal te\u00f3logo en [virtud de]<sup data-fn=\"cd7a0495-eb06-4205-93c3-0405ab91deaa\" class=\"fn\"><a href=\"#cd7a0495-eb06-4205-93c3-0405ab91deaa\" id=\"cd7a0495-eb06-4205-93c3-0405ab91deaa-link\">5<\/a><\/sup> la cual puede hacerse la subsunci\u00f3n de un contenido determinado bajo la determinaci\u00f3n universal del <em>bien<\/em>, as\u00ed aqu\u00ed cada sujeto est\u00e1 investido inmediatamente de esta dignidad, la de poner el contenido en el bien abstracto o, lo que es lo mismo, la de subsumir un contenido bajo un universal. Este contenido es, en la acci\u00f3n en cuanto concreta en general, un lado entre los varios que ella tiene, lados que tal vez incluso puedan darle el predicado de criminal y mala. Pero aquella determinaci\u00f3n subjetiva m\u00eda del bien es el bien <em>sabido<\/em> por m\u00ed en la acci\u00f3n, <em>la buena intenci\u00f3n<\/em> (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/114\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901571\">\u00a7 114<\/a>). Se presenta con ello una oposici\u00f3n de determinaciones, seg\u00fan una de las cuales la acci\u00f3n es buena, pero seg\u00fan otras es criminal. Con ello parece surgir tambi\u00e9n, en la acci\u00f3n efectiva, la pregunta de si la <em>intenci\u00f3n es efectivamente buena<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 142\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|142|<\/span> Pero que el bien sea intenci\u00f3n <em>efectiva<\/em>, esto no solo puede ser el caso en general, sino que, en el punto de vista en que el sujeto tiene el bien abstracto por fundamento de determinaci\u00f3n, tiene incluso que poder ser siempre el caso. Lo que, mediante una acci\u00f3n tal, que seg\u00fan otros lados se determina como criminal y mala, es lesionado por la buena intenci\u00f3n es ciertamente tambi\u00e9n bueno, y parecer\u00eda que todo depende de cu\u00e1l de estos lados sea el <em>m\u00e1s esencial<\/em>. Pero esta pregunta objetiva desaparece aqu\u00ed, o m\u00e1s bien es la subjetividad de la conciencia misma aquella cuya decisi\u00f3n es lo \u00fanico que constituye lo objetivo. <em>Esencial<\/em> y <em>bueno<\/em> son, por lo dem\u00e1s, sin\u00f3nimos; aquel es una abstracci\u00f3n del mismo tipo que este; bueno es lo que es esencial respecto de la voluntad, y lo esencial en este respecto ha de ser precisamente esto: que una acci\u00f3n est\u00e9 determinada para m\u00ed como buena. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 143\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|143|<\/span> Pero la subsunci\u00f3n de cualquier contenido bajo el bien resulta por s\u00ed misma, inmediatamente, de que este bien abstracto, como no tiene contenido alguno, se reduce por completo a significar en general algo <em>positivo<\/em>, \u2014 algo que vale en alg\u00fan respecto y que, seg\u00fan su determinaci\u00f3n inmediata, puede valer tambi\u00e9n como un fin esencial; \u2014 por ejemplo, hacer el bien a los pobres, cuidar de m\u00ed, de mi vida, de mi familia, etc. Adem\u00e1s, as\u00ed como el bien es lo abstracto, as\u00ed tambi\u00e9n lo malo es lo carente de contenido, que recibe su determinaci\u00f3n de mi subjetividad; y de este lado resulta tambi\u00e9n el fin moral de odiar y extirpar lo malo indeterminado. \u2014 El robo, la cobard\u00eda, el asesinato, etc., tienen, en cuanto acciones, es decir, en general en cuanto llevadas a cabo por una voluntad subjetiva, inmediatamente la determinaci\u00f3n de ser la <em>satisfacci\u00f3n<\/em> de tal voluntad y, con ello, algo <em>positivo<\/em>; y para hacer buena la acci\u00f3n solo importa saber este lado positivo como mi <em>intenci\u00f3n<\/em> en ella, y este lado es, para la determinaci\u00f3n de que la acci\u00f3n es buena, el <em>esencial<\/em>, precisamente porque yo lo s\u00e9 como el bien en mi intenci\u00f3n. El robo para hacer el bien a los pobres, el robo, la huida de la batalla para, por deber, cuidar de su vida, de su familia (quiz\u00e1, por a\u00f1adidura, tambi\u00e9n pobre), \u2014 el asesinato por odio y venganza, es decir, para satisfacer el sentimiento de s\u00ed de su derecho, del derecho en general, y el sentimiento de la maldad del otro, de su entuerto contra m\u00ed o contra otros, contra el mundo o el <em>pueblo<\/em> en general, mediante la aniquilaci\u00f3n de este hombre malo que tiene en s\u00ed lo malo mismo, con lo cual se aporta al menos una contribuci\u00f3n al fin de extirpar lo malo, \u2014 quedan de este modo convertidos, en virtud del lado positivo de su contenido, en buena intenci\u00f3n y, con ello, en buena acci\u00f3n. Basta una formaci\u00f3n del entendimiento <em>sumamente escasa<\/em> para encontrar, como aquellos doctos te\u00f3logos, un lado positivo en cada acci\u00f3n y, con ello, una buena raz\u00f3n e intenci\u00f3n. \u2014 As\u00ed se ha dicho que propiamente no hay ning\u00fan <em>malvado<\/em>, pues este no quiere el mal por el mal, es decir, no quiere lo <em>puramente negativo<\/em> como tal, sino que quiere siempre algo <em>positivo<\/em> y, por tanto, seg\u00fan este punto de vista, un bien. En este bien abstracto han desaparecido la diferencia entre <em>bueno<\/em> y <em>malo<\/em> y todos los deberes efectivos; por eso, querer meramente el bien y tener una buena intenci\u00f3n en una acci\u00f3n es as\u00ed, m\u00e1s bien, el mal, en la medida en que el bien se quiere solo en esta abstracci\u00f3n y, con ello, su <em>determinaci\u00f3n<\/em> queda reservada al arbitrio del sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed tiene su lugar tambi\u00e9n la tristemente c\u00e9lebre proposici\u00f3n: <em>el fin santifica los medios<\/em>. \u2014 Tomada as\u00ed, por s\u00ed misma, esta expresi\u00f3n es de entrada trivial e insustancial. Se puede replicar con la misma indeterminaci\u00f3n que un fin santo santifica ciertamente los medios, pero que un fin no santo no los santifica. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 144\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|144|<\/span> Si el fin es justo, tambi\u00e9n lo son los medios: esta es una expresi\u00f3n tautol\u00f3gica en la medida en que el medio es precisamente aquello que no es nada por s\u00ed, sino que es en virtud de otro, y tiene en este, en el fin, su determinaci\u00f3n y su valor, \u2014 <em>si es que en verdad es un medio<\/em>. \u2014 Pero con aquella proposici\u00f3n no se quiere decir el sentido meramente formal, sino que se entiende por ella algo m\u00e1s determinado, a saber, que para un buen fin est\u00e1 permitido, e incluso puede ser un deber, emplear como medio algo que por s\u00ed no es en absoluto un medio, lesionar algo que por s\u00ed es sagrado, hacer, pues, de un crimen el medio de un buen fin. En aquella proposici\u00f3n flota, por un lado, la conciencia indeterminada de la dial\u00e9ctica de lo <em>positivo<\/em>, antes se\u00f1alada, en determinaciones jur\u00eddicas o \u00e9ticas aisladas, o de proposiciones universales igualmente indeterminadas como: <em>no matar\u00e1s<\/em>, o: <em>debes cuidar de tu bienestar, del bienestar de tu familia<\/em>. Los tribunales, los guerreros, tienen no solo el derecho, sino el deber de matar seres humanos, pero all\u00ed est\u00e1 <em>exactamente determinado<\/em> en raz\u00f3n de qu\u00e9 cualidad de las personas y bajo qu\u00e9 circunstancias esto est\u00e1 permitido y es deber.<sup data-fn=\"dc0d065f-6e19-4390-a748-372ea1450977\" class=\"fn\"><a href=\"#dc0d065f-6e19-4390-a748-372ea1450977\" id=\"dc0d065f-6e19-4390-a748-372ea1450977-link\">6<\/a><\/sup> As\u00ed tambi\u00e9n mi bienestar, el bienestar de mi familia, deben posponerse a fines m\u00e1s altos y, con ello, rebajarse a medios. Pero lo que se designa como crimen no es una universalidad dejada as\u00ed indeterminada, que estuviera todav\u00eda sujeta a una dial\u00e9ctica, sino que tiene ya su delimitaci\u00f3n objetiva determinada. Lo que ahora, en el fin que deb\u00eda quitar al crimen su naturaleza, se contrapone a tal determinaci\u00f3n, el fin santo, no es otra cosa que la <em>opini\u00f3n subjetiva<\/em> acerca de lo que sea bueno y mejor. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 145\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|145|<\/span> Es lo mismo que ocurre cuando el querer se detiene en el bien abstracto, a saber, que toda determinidad del bien y de lo malo, del derecho y del entuerto, que es y vale en y para s\u00ed, queda suprimida, y esta determinaci\u00f3n se atribuye al sentimiento, al representar y al capricho del individuo. \u2014 La <em>opini\u00f3n subjetiva<\/em> se enuncia, por \u00faltimo, expresamente como la regla del derecho y del deber, en cuanto<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">e) <em>la convicci\u00f3n que tiene algo por justo<\/em> ha de ser aquello por lo cual se determine la naturaleza \u00e9tica de una acci\u00f3n. El bien que se quiere no tiene todav\u00eda contenido alguno; el principio de la convicci\u00f3n contiene ahora esta precisi\u00f3n ulterior: que la subsunci\u00f3n de una acci\u00f3n bajo la determinaci\u00f3n del bien corresponde al <em>sujeto<\/em>. Con ello ha desaparecido tambi\u00e9n por completo la apariencia de una objetividad \u00e9tica. Semejante doctrina est\u00e1 inmediatamente vinculada con la filosof\u00eda que as\u00ed se denomina a s\u00ed misma, mencionada ya varias veces, la cual niega la cognoscibilidad de lo <em>verdadero<\/em><sup data-fn=\"d9dac610-544b-4003-9d89-06f7ee611691\" class=\"fn\"><a href=\"#d9dac610-544b-4003-9d89-06f7ee611691\" id=\"d9dac610-544b-4003-9d89-06f7ee611691-link\">7<\/a><\/sup> \u2014 y lo verdadero del esp\u00edritu volente, su racionalidad en la medida en que se realiza, son los mandamientos \u00e9ticos \u2014. Al hacer pasar tal filosofar el conocimiento de lo verdadero por una vanidad vac\u00eda que sobrevuela el c\u00edrculo del conocer, el cual solo ser\u00eda lo aparente, tiene que hacer inmediatamente tambi\u00e9n de lo aparente, respecto del obrar, su principio, y poner as\u00ed lo \u00e9tico en la visi\u00f3n del mundo <em>peculiar<\/em> del individuo y en su <em>convicci\u00f3n particular<\/em><sup data-fn=\"ce9205e9-1dc5-4425-970d-6f7228afe667\" class=\"fn\"><a href=\"#ce9205e9-1dc5-4425-970d-6f7228afe667\" id=\"ce9205e9-1dc5-4425-970d-6f7228afe667-link\">8<\/a><\/sup>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 146\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|146|<\/span> La degradaci\u00f3n a la que as\u00ed ha descendido la filosof\u00eda aparece ciertamente, en un primer momento, ante el mundo como un suceso sumamente indiferente, que solo le habr\u00eda ocurrido al ocioso parloteo de escuela; pero necesariamente tal visi\u00f3n se forma hasta introducirse en la visi\u00f3n de lo \u00e9tico, como en una parte esencial de la filosof\u00eda, y solo entonces aparece en la efectividad y para ella lo que hay en aquellas visiones. \u2014 Por la difusi\u00f3n de la visi\u00f3n de que es la convicci\u00f3n subjetiva aquello por lo cual \u00fanicamente se determina la naturaleza \u00e9tica de una acci\u00f3n, ha ocurrido que antes se hablaba ciertamente mucho, pero hoy en d\u00eda ya poco, de <em>hipocres\u00eda<\/em>; pues la calificaci\u00f3n del mal como hipocres\u00eda tiene como fundamento que ciertas acciones son <em>en y para s\u00ed<\/em> faltas, vicios y cr\u00edmenes, y que quien las comete las sabe necesariamente como tales, en la medida en que sabe y reconoce los principios y las acciones exteriores de la piedad y de la rectitud precisamente en la apariencia para la cual abusa de ellos. O bien, respecto del mal en general, val\u00eda el presupuesto de que era deber conocer el bien y saber distinguirlo del mal. Pero, en todo caso, val\u00eda la exigencia absoluta de que el ser humano no cometiera acciones viciosas y criminales, y de que estas, en la medida en que es un ser humano y no una bestia, hubieran de imput\u00e1rsele como tales. Pero si el buen coraz\u00f3n, la buena intenci\u00f3n y la convicci\u00f3n subjetiva se declaran aquello que da a las acciones su valor, entonces ya no hay hipocres\u00eda ni, en general, mal alguno, pues lo que uno hace sabe convertirlo en algo bueno mediante la reflexi\u00f3n de las buenas intenciones y los motivos, y por el momento de su <em>convicci\u00f3n<\/em> es bueno.<sup data-fn=\"9194862c-fc99-4c2a-a60d-3be6e16d9fb5\" class=\"fn\"><a href=\"#9194862c-fc99-4c2a-a60d-3be6e16d9fb5\" id=\"9194862c-fc99-4c2a-a60d-3be6e16d9fb5-link\">9<\/a><\/sup> <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 147\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|147|<\/span> As\u00ed ya no hay cr\u00edmenes ni vicios en y para s\u00ed, y el lugar del pecar franco y libre, endurecido, no enturbiado, antes aducido, lo ha ocupado la conciencia de la justificaci\u00f3n completa por la intenci\u00f3n y la convicci\u00f3n. Mi intenci\u00f3n del bien en mi acci\u00f3n y mi convicci\u00f3n de que es buena <em>la convierten en buena<\/em>. En la medida en que se llega a hablar de un enjuiciar y juzgar la acci\u00f3n, es, en virtud de este principio, solo seg\u00fan la intenci\u00f3n y la convicci\u00f3n del agente, seg\u00fan su <em>fe<\/em>, como este ha de ser juzgado, \u2014 no en el sentido en que <em>Cristo<\/em> exige una fe en la verdad <em>objetiva<\/em>, de modo que para quien tiene una fe mala, es decir, una convicci\u00f3n mala seg\u00fan su <em>contenido<\/em>, tambi\u00e9n el juicio resulte malo, es decir, conforme a este contenido malo, sino seg\u00fan la fe en el sentido de la <em>fidelidad a la convicci\u00f3n<\/em>, seg\u00fan si el ser humano ha permanecido en su obrar <em>fiel a su convicci\u00f3n<\/em>, la fidelidad subjetiva formal, la \u00fanica que contendr\u00eda lo conforme al deber. \u2014 Con este principio de la convicci\u00f3n, puesto que esta est\u00e1 a la vez determinada como algo <em>subjetivo<\/em>, tiene que imponerse ciertamente tambi\u00e9n el pensamiento de la posibilidad <em>de un error<\/em>, en lo cual reside, por tanto, el presupuesto de una ley que es en y para s\u00ed. Pero <em>la ley no act\u00faa<\/em>; es solo el ser humano efectivo quien act\u00faa, y en el valor de las acciones humanas, seg\u00fan aquel principio, solo puede importar en qu\u00e9 medida ha acogido aquella ley <em>en su convicci\u00f3n<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 148\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|148|<\/span> Pero si, seg\u00fan esto, no son las acciones las que han de enjuiciarse seg\u00fan aquella ley, es decir, las que han de medirse en general por ella, entonces no se ve para qu\u00e9 ha de ser y servir todav\u00eda aquella ley. Tal ley queda rebajada a una mera <em>letra exterior<\/em>, de hecho a una palabra vac\u00eda, pues solo mediante mi convicci\u00f3n se la <em>hace<\/em> <em>una ley<\/em>, algo que me obliga y me vincula. \u2014 Que tal ley tenga a su favor la autoridad de Dios, del Estado, y tambi\u00e9n la autoridad de milenios, en los cuales fue el v\u00ednculo en el que los seres humanos y todo su obrar y su destino se mantienen unidos y tienen consistencia, \u2014 autoridades que encierran en s\u00ed una infinidad de <em>convicciones de individuos<\/em> \u2014, y que <em>Yo<\/em>, frente a ello, ponga la <em>autoridad<\/em> de mi convicci\u00f3n <em>singular<\/em> \u2014 como convicci\u00f3n subjetiva m\u00eda, su validez es solo autoridad \u2014, esta presunci\u00f3n, que a primera vista parece monstruosa, queda eliminada por el principio mismo, en cuanto este hace de la convicci\u00f3n subjetiva la regla. \u2014 Ahora bien, si por la inconsecuencia superior que introducen la raz\u00f3n y la conciencia moral, imposibles de desterrar por la ciencia superficial y la mala sofister\u00eda, se admite la <em>posibilidad de un error<\/em>, entonces, con decir que el crimen y el mal en general son un error, la falta queda reducida a su m\u00ednima expresi\u00f3n. Pues <em>errar es humano<\/em>: \u00bfqui\u00e9n no se habr\u00e1 equivocado sobre esto y aquello, sobre si ayer com\u00ed col o repollo al mediod\u00eda, y sobre innumerables cosas, menos y m\u00e1s importantes? Sin embargo, la diferencia entre lo importante y lo no importante desaparece si lo \u00fanico que importa es la subjetividad de la convicci\u00f3n y la perseverancia en ella. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 149\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|149|<\/span> Pero aquella inconsecuencia superior acerca de la posibilidad de un error, que proviene de la naturaleza de la cosa, se convierte de hecho, en el giro seg\u00fan el cual una mala convicci\u00f3n es solo un error, \u00fanicamente en la otra inconsecuencia, la de la deshonestidad; una vez ha de ser la convicci\u00f3n aquello sobre lo cual se asientan lo \u00e9tico y el valor supremo del ser humano, y con ello se la declara lo supremo y sagrado; y la otra vez aquello de lo que se trata no es m\u00e1s que un errar, y mi estar convencido es algo insignificante y contingente, \u2014 propiamente algo exterior, que puede <em>ocurrirme de un modo u otro<\/em>. De hecho, mi estar convencido es algo sumamente insignificante si no puedo conocer nada verdadero; entonces es indiferente <em>c\u00f3mo<\/em> pienso, y me queda para pensar aquel bien vac\u00edo, la abstracci\u00f3n del entendimiento. \u2014 Por lo dem\u00e1s, para se\u00f1alar tambi\u00e9n esto, seg\u00fan este principio de la legitimaci\u00f3n sobre la base de la convicci\u00f3n resulta, para el modo de obrar de otros frente a mi obrar, la consecuencia de que, si ellos, seg\u00fan <em>su<\/em> fe y su convicci\u00f3n, tienen mis acciones por <em>cr\u00edmenes<\/em>, tienen <em>toda la raz\u00f3n al hacerlo<\/em>; \u2014 una consecuencia en la que no solo no conservo ventaja alguna, sino que, al contrario, quedo rebajado del punto de vista de la libertad y del honor a la relaci\u00f3n de la falta de libertad y del deshonor, a saber, a experimentar en la justicia, que en s\u00ed es tambi\u00e9n lo m\u00edo, solo una convicci\u00f3n subjetiva ajena, y a creerme tratado, en su ejercicio, solo por una violencia exterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 150\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|150|<\/span> f) La forma m\u00e1s alta, por \u00faltimo, en la cual esta subjetividad se capta y se expresa por completo, es la figura que se ha llamado, con un nombre tomado en pr\u00e9stamo de <em>Plat\u00f3n<\/em>, <em>iron\u00eda<\/em>; \u2014 pues solo el nombre est\u00e1 tomado de <em>Plat\u00f3n<\/em>, quien lo usaba para un modo de proceder de <em>S\u00f3crates<\/em> que este empleaba en la conversaci\u00f3n personal contra la presunci\u00f3n de la conciencia inculta y de la sof\u00edstica, al servicio de la Idea de la verdad y de la justicia, pero tratando ir\u00f3nicamente solo a aquella conciencia, no a la Idea misma. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 151\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|151|<\/span> <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 152\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|152|<\/span> La iron\u00eda ata\u00f1e solo a un comportamiento del di\u00e1logo frente a <em>personas<\/em>; sin la direcci\u00f3n personal, el movimiento esencial del pensamiento es la dial\u00e9ctica, y <em>Plat\u00f3n<\/em> estaba tan lejos de tomar lo dial\u00e9ctico por s\u00ed mismo, o incluso la iron\u00eda, por lo \u00faltimo y por la Idea misma, que, al contrario, sumergi\u00f3 en la sustancialidad de la Idea, llev\u00e1ndolo all\u00ed a t\u00e9rmino, el ir y venir del pensamiento, y m\u00e1s a\u00fan el de una opini\u00f3n subjetiva.<sup data-fn=\"c16080e3-5633-4c29-a320-08ffeec5bcb5\" class=\"fn\"><a href=\"#c16080e3-5633-4c29-a320-08ffeec5bcb5\" id=\"c16080e3-5633-4c29-a320-08ffeec5bcb5-link\">10<\/a><\/sup> \u2014 La cima que aqu\u00ed queda todav\u00eda por considerar, la de la subjetividad que se capta como lo \u00faltimo, solo puede ser esta: <em>saberse<\/em> adem\u00e1s como aquel resolver y decidir sobre la verdad, el derecho y el deber que ya est\u00e1 presente en s\u00ed en las formas precedentes. Consiste, pues, en saber ciertamente lo \u00e9ticamente objetivo, pero no en adentrarse, olvid\u00e1ndose de s\u00ed y renunciando a s\u00ed, en la seriedad de ello y obrar a partir de ello, sino en mantenerlo a la vez, en la relaci\u00f3n con ello, a distancia de s\u00ed, y en saberse <em>a s\u00ed misma<\/em> como aquello que as\u00ed <em>quiere<\/em> y <em>resuelve<\/em>, y que puede <em>igualmente bien<\/em> querer y resolver de otro modo. \u2014 Vosotros tom\u00e1is una ley, de hecho y honradamente, como algo que es en y para s\u00ed; Yo tambi\u00e9n estoy presente y dentro de ella, pero voy tambi\u00e9n m\u00e1s lejos que vosotros, estoy tambi\u00e9n por encima de ella y puedo hacerlo <em>de un modo u otro<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 153\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|153|<\/span> No es la cosa lo excelente, sino que <em>Yo<\/em> soy el excelente, y soy el maestro por encima de la ley y de la cosa<sup data-fn=\"e73cbefb-f5c4-4bb0-bfc5-8cd51943dea9\" class=\"fn\"><a href=\"#e73cbefb-f5c4-4bb0-bfc5-8cd51943dea9\" id=\"e73cbefb-f5c4-4bb0-bfc5-8cd51943dea9-link\">11<\/a><\/sup>, que con ello, como con su capricho, <em>solo juega<\/em>, y en esta conciencia ir\u00f3nica, en la cual Yo dejo perecer lo supremo, <em>solo gozo de m\u00ed mismo<\/em>. \u2014 Esta figura no es solo la <em>vanidad<\/em> de todo <em>contenido<\/em> \u00e9tico de los derechos, deberes, leyes \u2014 el mal, y ciertamente el mal enteramente universal en s\u00ed \u2014, sino que a\u00f1ade adem\u00e1s la forma, la vanidad <em>subjetiva<\/em>, de saberse a s\u00ed misma como esta vanidad de todo contenido y, en este saber, saberse <em>a s\u00ed misma<\/em> como lo absoluto. \u2014 En qu\u00e9 medida esta autocomplacencia absoluta no permanece como un solitario culto divino de s\u00ed misma, sino que puede formar tambi\u00e9n, por ejemplo, una <em>comunidad<\/em> cuyo v\u00ednculo y sustancia sean tambi\u00e9n, por ejemplo, el aseguramiento rec\u00edproco de escrupulosidad de conciencia y de buenas intenciones, el regocijo por esta pureza mutua, pero sobre todo el recrearse en la magnificencia de este saberse y expresarse, y en la magnificencia de este abrigar y cuidar, \u2014 en qu\u00e9 medida lo que se ha llamado <em>alma bella<\/em>, la subjetividad m\u00e1s noble que se va extinguiendo en la vanidad de toda objetividad y, con ello, en la inefectividad de s\u00ed misma, as\u00ed como otras configuraciones, son giros emparentados con el grado aqu\u00ed considerado, \u2014 lo he tratado en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, p. 605 y ss., donde puede compararse toda la secci\u00f3n c), <em>la conciencia moral<\/em>, especialmente tambi\u00e9n en lo que respecta al tr\u00e1nsito a un grado \u2014 all\u00ed, por lo dem\u00e1s, determinado de otro modo \u2014 superior en general.<sup data-fn=\"96ff9a5e-2466-4845-ad87-cfc164f0cab4\" class=\"fn\"><a href=\"#96ff9a5e-2466-4845-ad87-cfc164f0cab4\" id=\"96ff9a5e-2466-4845-ad87-cfc164f0cab4-link\">12<\/a><\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"c6dd2d2e-be2a-49ff-8162-4b5e7a37a615\">insertado en el ejemplar personal [de Hegel] <a href=\"#c6dd2d2e-be2a-49ff-8162-4b5e7a37a615-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"d2ef4790-e4c0-4c27-84ff-e2396f3467d6\">\u00abSer\u00e1n condenados todos esos medio pecadores que todav\u00eda tienen algo de amor a la virtud. Pero a esos pecadores manifiestos, pecadores empedernidos, pecadores sin mezcla, enteros y consumados, a esos ya no los tiene el infierno: han enga\u00f1ado al diablo entreg\u00e1ndose por completo.\u00bb (La primera frase no concuerda con el original.) <a href=\"#d2ef4790-e4c0-4c27-84ff-e2396f3467d6-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 2\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"fed194bf-9023-4c99-870c-851152a3b1b2\"><em>Nota de Hegel.<\/em> Pascal aduce all\u00ed tambi\u00e9n la intercesi\u00f3n de <em>Cristo<\/em> en la cruz por sus enemigos: \u00ab<em>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen<\/em>\u00bb, \u2014 una s\u00faplica superflua si la circunstancia de que no supieran lo que hac\u00edan hubiera conferido ya a su acci\u00f3n la cualidad de no ser mala y, por tanto, de no necesitar perd\u00f3n. Igualmente aduce la opini\u00f3n de <em>Arist\u00f3teles<\/em> (el pasaje se halla en la <em>Ethica Nicomachea<\/em> III, 2 [1110 b 27]), quien distingue si el que act\u00faa es \u03bf\u1f50\u03ba \u03b5\u1f30\u03b4\u03ce\u03c2 o \u1f00\u03b3\u03bd\u03bf\u1ff6\u03bd; en el primer caso, el de la ignorancia, act\u00faa <em>involuntariamente<\/em> (esta ignorancia se refiere a las <em>circunstancias exteriores<\/em>; v\u00e9ase m\u00e1s arriba el <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/117\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901591\">\u00a7 117<\/a>), y la acci\u00f3n no le es imputable. Pero sobre el otro caso dice Arist\u00f3teles: \u00abTodo malvado ignora lo que se ha de hacer y lo que se ha de omitir, y precisamente esta falta (\u1f01\u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03af\u03b1) es lo que hace a los hombres injustos y, en general, malos. El desconocimiento en la elecci\u00f3n del bien y del mal no hace que una acci\u00f3n sea involuntaria (que no pueda imputarse), <em>sino solo que sea mala<\/em>.\u00bb Arist\u00f3teles ten\u00eda, ciertamente, una intelecci\u00f3n m\u00e1s profunda de la conexi\u00f3n entre el conocer y el querer que la que se ha vuelto moneda corriente en una filosof\u00eda superficial, la cual ense\u00f1a que el <em>no conocer<\/em>, el <em>\u00e1nimo<\/em> y el <em>entusiasmo<\/em> son los verdaderos principios del obrar \u00e9tico. <a href=\"#fed194bf-9023-4c99-870c-851152a3b1b2-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 3\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"d5c74de3-e53d-4843-99b5-83637784072c\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> <em>Gracia eficaz<\/em> \u2014 el ser humano absolutamente pasivo; la gracia no encuentra nada inmanente al ser humano. <a href=\"#d5c74de3-e53d-4843-99b5-83637784072c-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 4\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"cd7a0495-eb06-4205-93c3-0405ab91deaa\">insertado en el ejemplar personal [de Hegel] <a href=\"#cd7a0495-eb06-4205-93c3-0405ab91deaa-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 5\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"dc0d065f-6e19-4390-a748-372ea1450977\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Deberes \u2014 esencialmente como sistema \u2014 subordinaci\u00f3n objetiva. <a href=\"#dc0d065f-6e19-4390-a748-372ea1450977-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 6\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"d9dac610-544b-4003-9d89-06f7ee611691\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Forma filos\u00f3fica <a href=\"#d9dac610-544b-4003-9d89-06f7ee611691-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 7\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"ce9205e9-1dc5-4425-970d-6f7228afe667\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Principios <a href=\"#ce9205e9-1dc5-4425-970d-6f7228afe667-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 8\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"9194862c-fc99-4c2a-a60d-3be6e16d9fb5\"><em>Nota de Hegel.<\/em> \u00abQue \u00e9l se sienta plenamente <em>convencido<\/em>, de eso no dudo en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Pero cu\u00e1ntos hombres no emprenden, a partir de semejante convicci\u00f3n sentida, los peores desafueros. As\u00ed pues, si este fundamento ha de poder disculpar en todas partes, ya no hay <em>juicio racional<\/em> alguno sobre resoluciones <em>buenas y malas, venerables y despreciables<\/em>; el <em>desvar\u00edo<\/em> tiene entonces los mismos derechos que la raz\u00f3n, o la raz\u00f3n ya no tiene entonces derecho alguno, ning\u00fan prestigio v\u00e1lido; su voz es un absurdo; <em>\u00a1quien simplemente no dude, ese est\u00e1 en la verdad!<\/em><br>Me estremezco ante las consecuencias de semejante tolerancia, que ser\u00eda una tolerancia excluyente en favor de la sinraz\u00f3n.\u00bb<br>Fr. H. <em>Jacobi<\/em> al conde Holmer, Eutin, 5 de agosto de 1800; sobre el cambio de religi\u00f3n del conde Stolberg (<em>Brennus<\/em>, Berl\u00edn, agosto de 1802). <a href=\"#9194862c-fc99-4c2a-a60d-3be6e16d9fb5-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 9\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"c16080e3-5633-4c29-a320-08ffeec5bcb5\"><em>Nota de Hegel.<\/em> Mi difunto colega, el profesor <em>Solger<\/em>, adopt\u00f3 ciertamente la expresi\u00f3n de la <em>iron\u00eda<\/em>, introducida por el se\u00f1or Fried. v. <em>Schlegel<\/em> en un per\u00edodo anterior de su carrera de escritor y elevada hasta aquella subjetividad que se sabe a s\u00ed misma como lo supremo; pero su sentido mejor, alejado de tal determinaci\u00f3n, y su intelecci\u00f3n filos\u00f3fica solo captaron y retuvieron en ella, principalmente, el lado de lo propiamente dial\u00e9ctico, del pulso motor de la consideraci\u00f3n especulativa. Pero no puedo encontrar del todo claro, ni puedo concordar con, los conceptos que el mismo desarrolla todav\u00eda en su \u00faltimo y sustancioso trabajo, una extensa <em>cr\u00edtica<\/em> de las <em>lecciones<\/em> del se\u00f1or <em>August Wilhelm v. Schlegel sobre el arte dram\u00e1tico y la literatura<\/em> (Wiener Jahrb., t. VII, p. 90 y ss.). \u00abLa verdadera <em>iron\u00eda<\/em>\u00bb, dice Solger all\u00ed, p. 92, \u00abparte del punto de vista de que el ser humano, mientras vive en este mundo presente, solo puede cumplir su destino, tambi\u00e9n en el sentido m\u00e1s elevado de la palabra, en este mundo. Todo aquello con lo que creemos <em>ir m\u00e1s all\u00e1 de los fines finitos<\/em> es una ilusi\u00f3n <em>vana<\/em> y <em>vac\u00eda<\/em> &#8230; Tambi\u00e9n lo supremo solo est\u00e1 ah\u00ed para nuestro obrar <em>en una configuraci\u00f3n limitada y finita<\/em>.\u00bb Esto, bien entendido, es plat\u00f3nico y est\u00e1 dicho con mucha verdad contra el af\u00e1n vac\u00edo, mencionado all\u00ed antes, que tiende hacia lo infinito (<em>abstracto<\/em>). <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 152\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap\">|152|<\/span> Pero que lo supremo est\u00e9 en una <em>configuraci\u00f3n finita<\/em> limitada, como lo \u00e9tico \u2014 y lo \u00e9tico es esencialmente como efectividad y acci\u00f3n \u2014, esto es muy distinto de que sea un fin <em>finito<\/em>; la configuraci\u00f3n, la forma de lo finito, no le quita al contenido, a lo \u00e9tico, nada de su sustancialidad ni de la infinitud que tiene en s\u00ed mismo. Sigue diciendo: \u00abY precisamente por eso <em>ello<\/em> (lo supremo) es <em>en nosotros tan nulo<\/em> como lo m\u00e1s \u00ednfimo y <em>perece necesariamente con nosotros y con nuestro sentido nulo<\/em>, pues en verdad solo est\u00e1 ah\u00ed en Dios, y en este ocaso se transfigura como algo divino, del que no participar\u00edamos si no hubiera una presencia inmediata de esto divino, que se revela precisamente en el desvanecerse de nuestra efectividad; y el temple de \u00e1nimo al que esto se le hace patente de manera inmediata en los propios acontecimientos humanos es la iron\u00eda tr\u00e1gica.\u00bb No importar\u00eda el nombre arbitrario de iron\u00eda, pero hay algo poco claro en que sea <em>lo supremo<\/em> lo que <em>perezca<\/em> con nuestra nulidad, y en que lo divino solo se revele en el desvanecerse de nuestra efectividad, como se dice tambi\u00e9n all\u00ed mismo, p. 91: \u00abVemos a los h\u00e9roes llegar a dudar de lo m\u00e1s noble y m\u00e1s bello de sus disposiciones de \u00e1nimo y sentimientos, no solo respecto del \u00e9xito, sino tambi\u00e9n de <em>su origen<\/em> y de <em>su valor<\/em>; es m\u00e1s, nos elevamos ante el <em>ocaso de lo mejor<\/em> mismo.\u00bb Que el ocaso tr\u00e1gico de figuras sumamente \u00e9ticas solo pueda interesar (el ocaso justo de bribones puros y criminales engre\u00eddos, como lo es, por ejemplo, el h\u00e9roe de una tragedia moderna, <em>La culpa<\/em> [de Adolf M\u00fcllner, 1816], tiene ciertamente un inter\u00e9s jur\u00eddico-criminal, pero ninguno para el verdadero arte del que aqu\u00ed se trata), elevar y reconciliar consigo mismo en la medida en que tales figuras se presentan unas frente a otras con potencias \u00e9ticas diferentes y de igual derecho que, por desgracia, han entrado en <em>colisi\u00f3n<\/em>, y as\u00ed, por esta su oposici\u00f3n a algo \u00e9tico, tienen <em>culpa<\/em>, de lo cual surgen en nosotros el derecho y el entuerto de ambas y, con ello, la verdadera Idea \u00e9tica, purificada y triunfante sobre esta <em>unilateralidad<\/em> y, por tanto, reconciliada, de modo que no es lo <em>supremo<\/em> en nosotros lo que perece, y no nos elevamos <em>ante el ocaso de lo mejor<\/em>, sino, al contrario, ante el triunfo de lo verdadero, \u2014 que este es el verdadero inter\u00e9s puramente \u00e9tico de la tragedia antigua (en la rom\u00e1ntica esta determinaci\u00f3n sufre todav\u00eda una modificaci\u00f3n ulterior), lo he expuesto en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> (p. 404 y ss., cf. 683 y ss.) [t. 3, p. 343 y ss., cf. 533 y ss.]. Pero la Idea \u00e9tica, <em>sin aquella desgracia<\/em> de la <em>colisi\u00f3n<\/em> y sin el ocaso de los individuos atrapados en esta desgracia, es <em>efectiva<\/em> y <em>presente<\/em> en el mundo \u00e9tico; y que esto supremo <em>no se presente en su efectividad como algo nulo<\/em>, esto es lo que la existencia \u00e9tica real, el Estado, se propone y produce, y lo que <em>en \u00e9l<\/em> la autoconciencia \u00e9tica posee, intuye y sabe, y lo que concibe el conocer pensante. <a href=\"#c16080e3-5633-4c29-a320-08ffeec5bcb5-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 10\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"e73cbefb-f5c4-4bb0-bfc5-8cd51943dea9\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Virtuosismo, genialidad \u2014 maestro de lo \u00e9tico <a href=\"#e73cbefb-f5c4-4bb0-bfc5-8cd51943dea9-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 11\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"96ff9a5e-2466-4845-ad87-cfc164f0cab4\"><a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/en\/phenomenology-of-spirit-1807-the-passages-cited\/#phg-gewissen\"><em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu 1807, p. 605 y ss.: \u00abLa conciencia moral. El alma bella, el mal y su perd\u00f3n\u00bb<\/em><\/a> <a href=\"#96ff9a5e-2466-4845-ad87-cfc164f0cab4-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 12\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la medida en que la autoconciencia sabe extraer de su fin un lado positivo (\u00a7 135), que este tiene necesariamente porque pertenece al prop\u00f3sito del actuar concreto y efectivo, es capaz, en virtud de tal lado, en cuanto deber e intenci\u00f3n excelente, de sostener como buena ante otros y ante s\u00ed misma la acci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"[{\"id\": \"c6dd2d2e-be2a-49ff-8162-4b5e7a37a615\", \"content\": \"insertado en el ejemplar personal [de Hegel]\"}, {\"id\": \"d2ef4790-e4c0-4c27-84ff-e2396f3467d6\", \"content\": \"\u00abSer\u00e1n condenados todos esos medio pecadores que todav\u00eda tienen algo de amor a la virtud. Pero a esos pecadores manifiestos, pecadores empedernidos, pecadores sin mezcla, enteros y consumados, a esos ya no los tiene el infierno: han enga\u00f1ado al diablo entreg\u00e1ndose por completo.\u00bb (La primera frase no concuerda con el original.)\"}, {\"id\": \"fed194bf-9023-4c99-870c-851152a3b1b2\", \"content\": \"<em>Nota de Hegel.<\/em> Pascal aduce all\u00ed tambi\u00e9n la intercesi\u00f3n de <em>Cristo<\/em> en la cruz por sus enemigos: \u00ab<em>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen<\/em>\u00bb, \u2014 una s\u00faplica superflua si la circunstancia de que no supieran lo que hac\u00edan hubiera conferido ya a su acci\u00f3n la cualidad de no ser mala y, por tanto, de no necesitar perd\u00f3n. Igualmente aduce la opini\u00f3n de <em>Arist\u00f3teles<\/em> (el pasaje se halla en la <em>Ethica Nicomachea<\/em> III, 2 [1110 b 27]), quien distingue si el que act\u00faa es \u03bf\u1f50\u03ba \u03b5\u1f30\u03b4\u03ce\u03c2 o \u1f00\u03b3\u03bd\u03bf\u1ff6\u03bd; en el primer caso, el de la ignorancia, act\u00faa <em>involuntariamente<\/em> (esta ignorancia se refiere a las <em>circunstancias exteriores<\/em>; v\u00e9ase m\u00e1s arriba el <a href=\\\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/117\/\\\" data-type=\\\"post\\\" data-id=\\\"901591\\\">\u00a7 117<\/a>), y la acci\u00f3n no le es imputable. Pero sobre el otro caso dice Arist\u00f3teles: \u00abTodo malvado ignora lo que se ha de hacer y lo que se ha de omitir, y precisamente esta falta (\u1f01\u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03af\u03b1) es lo que hace a los hombres injustos y, en general, malos. El desconocimiento en la elecci\u00f3n del bien y del mal no hace que una acci\u00f3n sea involuntaria (que no pueda imputarse), <em>sino solo que sea mala<\/em>.\u00bb Arist\u00f3teles ten\u00eda, ciertamente, una intelecci\u00f3n m\u00e1s profunda de la conexi\u00f3n entre el conocer y el querer que la que se ha vuelto moneda corriente en una filosof\u00eda superficial, la cual ense\u00f1a que el <em>no conocer<\/em>, el <em>\u00e1nimo<\/em> y el <em>entusiasmo<\/em> son los verdaderos principios del obrar \u00e9tico.\"}, {\"id\": \"d5c74de3-e53d-4843-99b5-83637784072c\", \"content\": \"<em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> <em>Gracia eficaz<\/em> \u2014 el ser humano absolutamente pasivo; la gracia no encuentra nada inmanente al ser humano.\"}, {\"id\": \"cd7a0495-eb06-4205-93c3-0405ab91deaa\", \"content\": \"insertado en el ejemplar personal [de Hegel]\"}, {\"id\": \"dc0d065f-6e19-4390-a748-372ea1450977\", \"content\": \"<em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Deberes \u2014 esencialmente como sistema \u2014 subordinaci\u00f3n objetiva.\"}, {\"id\": \"d9dac610-544b-4003-9d89-06f7ee611691\", \"content\": \"<em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Forma filos\u00f3fica\"}, {\"id\": \"ce9205e9-1dc5-4425-970d-6f7228afe667\", \"content\": \"<em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Principios\"}, {\"id\": \"9194862c-fc99-4c2a-a60d-3be6e16d9fb5\", \"content\": \"<em>Nota de Hegel.<\/em> \u00abQue \u00e9l se sienta plenamente <em>convencido<\/em>, de eso no dudo en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Pero cu\u00e1ntos hombres no emprenden, a partir de semejante convicci\u00f3n sentida, los peores desafueros. As\u00ed pues, si este fundamento ha de poder disculpar en todas partes, ya no hay <em>juicio racional<\/em> alguno sobre resoluciones <em>buenas y malas, venerables y despreciables<\/em>; el <em>desvar\u00edo<\/em> tiene entonces los mismos derechos que la raz\u00f3n, o la raz\u00f3n ya no tiene entonces derecho alguno, ning\u00fan prestigio v\u00e1lido; su voz es un absurdo; <em>\u00a1quien simplemente no dude, ese est\u00e1 en la verdad!<\/em><br>Me estremezco ante las consecuencias de semejante tolerancia, que ser\u00eda una tolerancia excluyente en favor de la sinraz\u00f3n.\u00bb<br>Fr. H. <em>Jacobi<\/em> al conde Holmer, Eutin, 5 de agosto de 1800; sobre el cambio de religi\u00f3n del conde Stolberg (<em>Brennus<\/em>, Berl\u00edn, agosto de 1802).\"}, {\"id\": \"c16080e3-5633-4c29-a320-08ffeec5bcb5\", \"content\": \"<em>Nota de Hegel.<\/em> Mi difunto colega, el profesor <em>Solger<\/em>, adopt\u00f3 ciertamente la expresi\u00f3n de la <em>iron\u00eda<\/em>, introducida por el se\u00f1or Fried. v. <em>Schlegel<\/em> en un per\u00edodo anterior de su carrera de escritor y elevada hasta aquella subjetividad que se sabe a s\u00ed misma como lo supremo; pero su sentido mejor, alejado de tal determinaci\u00f3n, y su intelecci\u00f3n filos\u00f3fica solo captaron y retuvieron en ella, principalmente, el lado de lo propiamente dial\u00e9ctico, del pulso motor de la consideraci\u00f3n especulativa. Pero no puedo encontrar del todo claro, ni puedo concordar con, los conceptos que el mismo desarrolla todav\u00eda en su \u00faltimo y sustancioso trabajo, una extensa <em>cr\u00edtica<\/em> de las <em>lecciones<\/em> del se\u00f1or <em>August Wilhelm v. Schlegel sobre el arte dram\u00e1tico y la literatura<\/em> (Wiener Jahrb., t. VII, p. 90 y ss.). \u00abLa verdadera <em>iron\u00eda<\/em>\u00bb, dice Solger all\u00ed, p. 92, \u00abparte del punto de vista de que el ser humano, mientras vive en este mundo presente, solo puede cumplir su destino, tambi\u00e9n en el sentido m\u00e1s elevado de la palabra, en este mundo. Todo aquello con lo que creemos <em>ir m\u00e1s all\u00e1 de los fines finitos<\/em> es una ilusi\u00f3n <em>vana<\/em> y <em>vac\u00eda<\/em> ... Tambi\u00e9n lo supremo solo est\u00e1 ah\u00ed para nuestro obrar <em>en una configuraci\u00f3n limitada y finita<\/em>.\u00bb Esto, bien entendido, es plat\u00f3nico y est\u00e1 dicho con mucha verdad contra el af\u00e1n vac\u00edo, mencionado all\u00ed antes, que tiende hacia lo infinito (<em>abstracto<\/em>). <span class=\\\"ed-s\\\" title=\\\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 152\\\" style=\\\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\\\">|152|<\/span> Pero que lo supremo est\u00e9 en una <em>configuraci\u00f3n finita<\/em> limitada, como lo \u00e9tico \u2014 y lo \u00e9tico es esencialmente como efectividad y acci\u00f3n \u2014, esto es muy distinto de que sea un fin <em>finito<\/em>; la configuraci\u00f3n, la forma de lo finito, no le quita al contenido, a lo \u00e9tico, nada de su sustancialidad ni de la infinitud que tiene en s\u00ed mismo. Sigue diciendo: \u00abY precisamente por eso <em>ello<\/em> (lo supremo) es <em>en nosotros tan nulo<\/em> como lo m\u00e1s \u00ednfimo y <em>perece necesariamente con nosotros y con nuestro sentido nulo<\/em>, pues en verdad solo est\u00e1 ah\u00ed en Dios, y en este ocaso se transfigura como algo divino, del que no participar\u00edamos si no hubiera una presencia inmediata de esto divino, que se revela precisamente en el desvanecerse de nuestra efectividad; y el temple de \u00e1nimo al que esto se le hace patente de manera inmediata en los propios acontecimientos humanos es la iron\u00eda tr\u00e1gica.\u00bb No importar\u00eda el nombre arbitrario de iron\u00eda, pero hay algo poco claro en que sea <em>lo supremo<\/em> lo que <em>perezca<\/em> con nuestra nulidad, y en que lo divino solo se revele en el desvanecerse de nuestra efectividad, como se dice tambi\u00e9n all\u00ed mismo, p. 91: \u00abVemos a los h\u00e9roes llegar a dudar de lo m\u00e1s noble y m\u00e1s bello de sus disposiciones de \u00e1nimo y sentimientos, no solo respecto del \u00e9xito, sino tambi\u00e9n de <em>su origen<\/em> y de <em>su valor<\/em>; es m\u00e1s, nos elevamos ante el <em>ocaso de lo mejor<\/em> mismo.\u00bb Que el ocaso tr\u00e1gico de figuras sumamente \u00e9ticas solo pueda interesar (el ocaso justo de bribones puros y criminales engre\u00eddos, como lo es, por ejemplo, el h\u00e9roe de una tragedia moderna, <em>La culpa<\/em> [de Adolf M\u00fcllner, 1816], tiene ciertamente un inter\u00e9s jur\u00eddico-criminal, pero ninguno para el verdadero arte del que aqu\u00ed se trata), elevar y reconciliar consigo mismo en la medida en que tales figuras se presentan unas frente a otras con potencias \u00e9ticas diferentes y de igual derecho que, por desgracia, han entrado en <em>colisi\u00f3n<\/em>, y as\u00ed, por esta su oposici\u00f3n a algo \u00e9tico, tienen <em>culpa<\/em>, de lo cual surgen en nosotros el derecho y el entuerto de ambas y, con ello, la verdadera Idea \u00e9tica, purificada y triunfante sobre esta <em>unilateralidad<\/em> y, por tanto, reconciliada, de modo que no es lo <em>supremo<\/em> en nosotros lo que perece, y no nos elevamos <em>ante el ocaso de lo mejor<\/em>, sino, al contrario, ante el triunfo de lo verdadero, \u2014 que este es el verdadero inter\u00e9s puramente \u00e9tico de la tragedia antigua (en la rom\u00e1ntica esta determinaci\u00f3n sufre todav\u00eda una modificaci\u00f3n ulterior), lo he expuesto en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> (p. 404 y ss., cf. 683 y ss.) [t. 3, p. 343 y ss., cf. 533 y ss.]. Pero la Idea \u00e9tica, <em>sin aquella desgracia<\/em> de la <em>colisi\u00f3n<\/em> y sin el ocaso de los individuos atrapados en esta desgracia, es <em>efectiva<\/em> y <em>presente<\/em> en el mundo \u00e9tico; y que esto supremo <em>no se presente en su efectividad como algo nulo<\/em>, esto es lo que la existencia \u00e9tica real, el Estado, se propone y produce, y lo que <em>en \u00e9l<\/em> la autoconciencia \u00e9tica posee, intuye y sabe, y lo que concibe el conocer pensante.\"}, {\"id\": \"e73cbefb-f5c4-4bb0-bfc5-8cd51943dea9\", \"content\": \"<em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> Virtuosismo, genialidad \u2014 maestro de lo \u00e9tico\"}, {\"id\": \"96ff9a5e-2466-4845-ad87-cfc164f0cab4\", \"content\": \"<a href=\\\"https:\/\/grundlinien.de\/en\/phenomenology-of-spirit-1807-the-passages-cited\/#phg-gewissen\\\"><em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu 1807, p. 605 y ss.: \u00abLa conciencia moral. 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