{"id":901452,"date":"2026-08-28T19:34:45","date_gmt":"2026-08-28T17:34:45","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901452"},"modified":"2026-09-24T11:43:44","modified_gmt":"2026-09-24T09:43:44","slug":"43","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/43\/","title":{"rendered":"43"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona, en cuanto concepto <em>inmediato<\/em> y, por ello, tambi\u00e9n [en cuanto] esencialmente singular, tiene una existencia <em>natural<\/em>, en parte en ella misma, en parte como una existencia tal con la que se relaciona como con un mundo exterior. \u2014 Aqu\u00ed, trat\u00e1ndose de la persona, la cual est\u00e1 ella misma todav\u00eda en su primera inmediatez, solo se habla de estas cosas en cuanto lo son inmediatamente, no de determinaciones que son capaces de llegar a serlo mediante la mediaci\u00f3n de la voluntad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las habilidades espirituales, las ciencias, las artes, e incluso lo religioso (sermones, misas, oraciones, bendiciones en objetos consagrados), los inventos, etc., se convierten en objetos de contrato, equiparados a <em>cosas<\/em> reconocidas a la manera de la compra, la venta, etc. Cabe preguntarse si el artista, el erudito, etc., est\u00e1 en posesi\u00f3n jur\u00eddica de su arte, de su ciencia, de su capacidad de predicar un serm\u00f3n, de decir misa, etc., es decir, si tales objetos son <em>cosas<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 49\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|49|<\/span> Se dudar\u00e1 en llamar <em>cosas<\/em> a tales habilidades, conocimientos, capacidades, etc.; puesto que, por una parte, sobre tal posesi\u00f3n se negocia y se contrata como sobre cosas, mientras que, por otra, es algo interior y espiritual, el entendimiento puede hallarse en apuros respecto de su calificaci\u00f3n jur\u00eddica, ya que ante \u00e9l solo se presenta la oposici\u00f3n de que algo sea <em>o bien<\/em> cosa <em>o bien<\/em> no-cosa (como el <em>o bien<\/em> infinito, <em>o bien<\/em> finito). Los conocimientos, las ciencias, los talentos, etc., son, por cierto, propios del esp\u00edritu libre y algo interior suyo, no algo exterior; pero el esp\u00edritu puede igualmente, mediante la exteriorizaci\u00f3n, darles una existencia exterior y <em>enajenarlos<\/em> (v\u00e9ase m\u00e1s abajo), con lo cual quedan puestos bajo la determinaci\u00f3n de <em>cosas<\/em>. Por tanto, no son en un primer momento algo inmediato, sino que llegan a serlo solo mediante la mediaci\u00f3n del esp\u00edritu, que rebaja su interioridad a la inmediatez y a la exterioridad. \u2014 Seg\u00fan la determinaci\u00f3n antijur\u00eddica y anti\u00e9tica del derecho romano, los hijos eran <em>cosas<\/em> para el padre, y este se hallaba as\u00ed en posesi\u00f3n jur\u00eddica de sus hijos, y sin embargo tambi\u00e9n se hallaba, sin duda, en la relaci\u00f3n \u00e9tica del amor hacia ellos (relaci\u00f3n que, por cierto, deb\u00eda verse muy debilitada por aquel entuerto). Se daba en ello, pues, una uni\u00f3n \u2014aunque enteramente antijur\u00eddica\u2014 de las dos determinaciones de cosa y no-cosa. \u2014 En el derecho abstracto, que tiene por objeto solo a la persona como tal, y por tanto tambi\u00e9n lo particular que pertenece a la existencia y a la esfera de su libertad \u00fanicamente en la medida en que es algo separable de ella e inmediatamente distinto \u2014ya sea que esto constituya su determinaci\u00f3n esencial, ya sea que solo pueda recibirla por mediaci\u00f3n de la voluntad subjetiva\u2014, las habilidades espirituales, las ciencias, etc., entran en consideraci\u00f3n \u00fanicamente seg\u00fan su posesi\u00f3n jur\u00eddica; la posesi\u00f3n del cuerpo y del esp\u00edritu, que se adquiere mediante la formaci\u00f3n, el estudio, el h\u00e1bito, etc., y que es una <em>propiedad interior<\/em> del esp\u00edritu, no ha de tratarse aqu\u00ed. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 50\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|50|<\/span> Del <em>tr\u00e1nsito<\/em>, en cambio, de tal propiedad espiritual a la exterioridad, en la que cae bajo la determinaci\u00f3n de una propiedad jur\u00eddico-legal, solo ha de hablarse al tratar la <em>enajenaci\u00f3n<\/em>.<sup data-fn=\"d7434109-1009-467b-9bae-553c17f54fa3\" class=\"fn\"><a href=\"#d7434109-1009-467b-9bae-553c17f54fa3\" id=\"d7434109-1009-467b-9bae-553c17f54fa3-link\">1<\/a><\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"d7434109-1009-467b-9bae-553c17f54fa3\"><em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> \u2014 ser\u00eda mejor enumerarlo aqu\u00ed como una especie de lo exterior \u2014 la <em>enajenaci\u00f3n<\/em> es el abandono de algo <em>ya exterior<\/em> que es mi propiedad, \u2014 no el <em>exteriorizar<\/em> inicial. <a href=\"#d7434109-1009-467b-9bae-553c17f54fa3-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La persona, en cuanto concepto inmediato y, por ello, tambi\u00e9n [en cuanto] esencialmente singular, tiene una existencia natural, en parte en ella misma, en parte como una existencia tal con la que se relaciona como con un mundo exterior. \u2014 Aqu\u00ed, trat\u00e1ndose de la persona, la cual est\u00e1 ella misma todav\u00eda en su primera inmediatez, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"[{\"id\": \"d7434109-1009-467b-9bae-553c17f54fa3\", \"content\": \"<em>Ejemplar personal de Hegel.<\/em> \u2014 ser\u00eda mejor enumerarlo aqu\u00ed como una especie de lo exterior \u2014 la <em>enajenaci\u00f3n<\/em> es el abandono de algo <em>ya exterior<\/em> que es mi propiedad, \u2014 no el <em>exteriorizar<\/em> inicial.\"}]"},"categories":[55,53],"tags":[50],"class_list":["post-901452","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-derecho-abstracto","category-parrafo","tag-concepto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=901452"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":906060,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901452\/revisions\/906060"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=901452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=901452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=901452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}