{"id":901508,"date":"2026-08-28T21:07:42","date_gmt":"2026-08-28T19:07:42","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901508"},"modified":"2026-09-24T11:43:48","modified_gmt":"2026-09-24T09:43:48","slug":"77","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/77\/","title":{"rendered":"77"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la medida en que, en el contrato real, cada uno conserva la <em>misma<\/em> propiedad con la que entra y que a la vez abandona, aquello que permanece <em>id\u00e9ntico<\/em>, en cuanto propiedad que es <em>en s\u00ed<\/em> en el contrato, se distingue de las cosas exteriores que, en el intercambio, cambian de propietario. Aquello es el <em>valor<\/em>, en el cual los objetos del contrato, pese a toda la diversidad cualitativa exterior de las cosas, son <em>iguales<\/em> entre s\u00ed, lo <em>universal<\/em> de ellos (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/63\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901488\">\u00a7 63<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La determinaci\u00f3n de que una <em>laesio enormis<\/em> anule la obligaci\u00f3n contra\u00edda en el contrato tiene, por tanto, su fuente en el concepto del contrato y, m\u00e1s precisamente, en el momento de que el contratante, mediante la enajenaci\u00f3n de su propiedad, <em>sigue siendo<\/em> <em>propietario<\/em> y, en una determinaci\u00f3n m\u00e1s precisa, cuantitativamente el mismo. Pero la lesi\u00f3n no es solo enorme (se la considera tal cuando supera la <em>mitad<\/em> del valor), sino <em>infinita<\/em>, cuando se hubiera concluido un contrato o estipulaci\u00f3n en general para la enajenaci\u00f3n de un bien <em>inalienable<\/em> (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/66\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901377\">\u00a7 66<\/a>). \u2014 Una <em>estipulaci\u00f3n<\/em>, por lo dem\u00e1s, se distingue en primer lugar, seg\u00fan su contenido, del contrato en que significa alguna parte o momento singular del contrato entero, y luego tambi\u00e9n en que es su fijaci\u00f3n <em>formal<\/em>, de lo cual se hablar\u00e1 despu\u00e9s. Seg\u00fan aquel lado, contiene solo la determinaci\u00f3n formal del contrato, el consentimiento de uno a prestar algo y el consentimiento del otro a aceptarlo; por ello se la ha contado entre los llamados contratos <em>unilaterales<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 81\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|81|<\/span> La distinci\u00f3n de los contratos en unilaterales y bilaterales, as\u00ed como otras divisiones de los mismos en el derecho romano, son en parte agrupaciones superficiales seg\u00fan una consideraci\u00f3n singular, a menudo exterior, como el modo de su formalidad; en parte mezclan, entre otras cosas, determinaciones que conciernen a la naturaleza misma del contrato con otras que solo se refieren a la administraci\u00f3n de justicia (actiones) y a los efectos jur\u00eddicos seg\u00fan la ley positiva, que a menudo proceden de circunstancias enteramente exteriores y vulneran el concepto del derecho.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la medida en que, en el contrato real, cada uno conserva la misma propiedad con la que entra y que a la vez abandona, aquello que permanece id\u00e9ntico, en cuanto propiedad que es en s\u00ed en el contrato, se distingue de las cosas exteriores que, en el intercambio, cambian de propietario. 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