{"id":901593,"date":"2026-08-29T09:10:34","date_gmt":"2026-08-29T07:10:34","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901593"},"modified":"2026-09-24T11:43:53","modified_gmt":"2026-09-24T09:43:53","slug":"118","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/118\/","title":{"rendered":"118"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 114\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|114|<\/span> La acci\u00f3n, adem\u00e1s, en cuanto trasladada a una existencia exterior que, seg\u00fan su conexi\u00f3n, se desarrolla en necesidad exterior en todas direcciones, tiene m\u00faltiples <em>consecuencias<\/em>. Las consecuencias, en cuanto la <em>figura<\/em> que tiene por <em>alma<\/em> el <em>fin<\/em> de la acci\u00f3n, son lo suyo (lo perteneciente a la acci\u00f3n) \u2014 pero a la vez esta, en cuanto fin puesto en la <em>exterioridad<\/em>, queda entregada a los poderes exteriores, que vinculan a ella algo enteramente distinto de lo que ella es para s\u00ed y la hacen rodar hacia consecuencias lejanas, ajenas. Es igualmente el derecho de la voluntad <em>imputarse<\/em> solo lo primero, porque solo estas residen en su <em>prop\u00f3sito<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qu\u00e9 sean consecuencias <em>contingentes<\/em> y qu\u00e9 consecuencias <em>necesarias<\/em> contiene la indeterminaci\u00f3n que proviene de que la necesidad interior entra en la existencia, en lo finito, como necesidad <em>exterior<\/em>, como una relaci\u00f3n de cosas singulares entre s\u00ed que, en cuanto independientes, son indiferentes unas respecto de otras y se juntan de manera exterior. El principio: despreciar las consecuencias en las acciones, y el otro: juzgar las acciones por las consecuencias y hacer de estas la medida de lo que sea justo y bueno \u2014 ambos son por igual entendimiento abstracto. Las consecuencias, en cuanto configuraci\u00f3n propia e <em>inmanente<\/em> de la acci\u00f3n, no manifiestan sino la naturaleza de esta y no son otra cosa que ella misma; la acci\u00f3n no puede, por ello, renegar de ellas ni despreciarlas. Pero, a la inversa, entre ellas se comprende igualmente lo que interviene exteriormente y se a\u00f1ade de manera contingente, lo cual no concierne en nada a la naturaleza de la acci\u00f3n misma. \u2014 El desarrollo de la contradicci\u00f3n que contiene la <em>necesidad<\/em> de lo <em>finito<\/em> es, en la existencia, precisamente el trocarse de la necesidad en contingencia, y a la inversa. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 115\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|115|<\/span> Actuar significa, por ello, seg\u00fan este lado, <em>entregarse a esta ley<\/em>. \u2014 En esto reside que al delincuente le beneficie que su acci\u00f3n tenga consecuencias menos graves, as\u00ed como la buena acci\u00f3n ha de resignarse a no haber tenido ninguna consecuencia o a haber tenido menos, y que sobre el delito a partir del cual las consecuencias se han desarrollado m\u00e1s plenamente recaigan estas. \u2014 La autoconciencia <em>heroica<\/em> (como en las tragedias de los antiguos, Edipo, etc.) no ha avanzado todav\u00eda, desde su solidez, a la reflexi\u00f3n de la diferencia entre <em>hecho<\/em> y <em>acci\u00f3n<\/em>, entre el acontecimiento exterior y el prop\u00f3sito y el saber de las circunstancias, ni a la disgregaci\u00f3n de las consecuencias, sino que asume la responsabilidad en toda la extensi\u00f3n del hecho.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>|114| La acci\u00f3n, adem\u00e1s, en cuanto trasladada a una existencia exterior que, seg\u00fan su conexi\u00f3n, se desarrolla en necesidad exterior en todas direcciones, tiene m\u00faltiples consecuencias. 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