{"id":901621,"date":"2026-08-29T10:20:51","date_gmt":"2026-08-29T08:20:51","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901621"},"modified":"2026-09-24T11:43:55","modified_gmt":"2026-09-24T09:43:55","slug":"137","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/137\/","title":{"rendered":"137"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conciencia moral verdadera es la disposici\u00f3n de \u00e1nimo de querer lo que es bueno <em>en y para s\u00ed<\/em>; tiene, por ello, principios firmes, y, por cierto, estos son para ella las determinaciones y deberes objetivos para s\u00ed. Distinta de este su contenido, la verdad, ella es solo el <em>lado formal<\/em> de la actividad de la voluntad, la cual, en cuanto <em>esta<\/em> voluntad, no tiene ning\u00fan contenido peculiar. Pero el sistema objetivo de estos principios y deberes, y la uni\u00f3n del saber subjetivo con \u00e9l, solo est\u00e1 presente en el punto de vista de la eticidad. Aqu\u00ed, en el punto de vista formal de la moralidad, la conciencia moral est\u00e1 sin este contenido objetivo, y es as\u00ed, para s\u00ed, la certeza infinita y formal de s\u00ed misma, la cual, precisamente por ello, es a la vez como la certeza de <em>este<\/em> sujeto.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 133\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|133|<\/span> La <em>conciencia moral<\/em> expresa la legitimaci\u00f3n absoluta de la autoconciencia subjetiva, a saber, la de saber <em>en s\u00ed<\/em> y <em>a partir de s\u00ed<\/em> misma qu\u00e9 es derecho y deber, y de no reconocer nada m\u00e1s que lo que as\u00ed sabe como el bien, a la vez con la afirmaci\u00f3n de que lo que as\u00ed sabe y quiere es, <em>en verdad<\/em>, derecho y deber. La conciencia moral es, en cuanto esta unidad del saber subjetivo y de lo que es en y para s\u00ed, un santuario que ser\u00eda sacrilegio tocar. Pero si la conciencia moral de un <em>individuo determinado<\/em> es conforme a esta Idea de la conciencia moral, si lo que <em>tiene por bueno<\/em> o hace pasar por tal es tambi\u00e9n efectivamente bueno, esto solo se reconoce a partir del <em>contenido<\/em> de eso que debe ser bueno. Lo que es derecho y deber, en cuanto lo racional en y para s\u00ed de las determinaciones de la voluntad, no es, esencialmente, ni la propiedad <em>particular<\/em> de un individuo, ni est\u00e1 en la <em>forma<\/em> del sentimiento o de alg\u00fan otro saber singular, es decir, sensible, sino que es esencialmente de determinaciones <em>universales<\/em>, pensadas, es decir, est\u00e1 en la forma de <em>leyes<\/em> y <em>principios<\/em>. La conciencia moral est\u00e1, por ello, sometida a este juicio, de si es <em>verdadera<\/em> o no, y su apelaci\u00f3n \u00fanicamente <em>a su s\u00ed mismo<\/em> es inmediatamente contraria a lo que quiere ser: la regla de un modo de obrar universal, racional, v\u00e1lido en y para s\u00ed. El Estado no puede, por ello, reconocer la conciencia moral en su forma peculiar, es decir, como <em>saber subjetivo<\/em>, as\u00ed como tampoco en la ciencia tienen validez la <em>opini\u00f3n<\/em> subjetiva, la <em>aseveraci\u00f3n<\/em> y la <em>apelaci\u00f3n<\/em> a una opini\u00f3n subjetiva. Lo que en la conciencia moral verdadera no est\u00e1 diferenciado es, sin embargo, diferenciable, y es la subjetividad determinante del saber y del querer la que puede separarse del contenido verdadero, ponerse para s\u00ed y rebajar este a una <em>forma<\/em> y <em>apariencia<\/em>. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 134\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|134|<\/span> La ambig\u00fcedad respecto de la conciencia moral reside, por ello, en que se la presupone en el significado de aquella identidad del saber y el querer subjetivos y del bien verdadero, y as\u00ed se la afirma y reconoce como algo sagrado, y en que, de igual modo, en cuanto reflexi\u00f3n meramente subjetiva de la autoconciencia en s\u00ed misma, pretende sin embargo la legitimaci\u00f3n que solo corresponde a aquella identidad misma en virtud de su contenido racional, v\u00e1lido en y para s\u00ed. En el punto de vista moral, tal como se distingue en este tratado del \u00e9tico, cae solo la conciencia moral formal; la verdadera ha sido mencionada solo para indicar su diferencia y eliminar el posible malentendido de que aqu\u00ed, donde solo se considera la conciencia moral formal, se estuviera hablando de la verdadera, la cual est\u00e1 contenida en la disposici\u00f3n de \u00e1nimo \u00e9tica, que solo aparece m\u00e1s adelante. La conciencia moral religiosa, en cambio, no pertenece en absoluto a este \u00e1mbito.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conciencia moral verdadera es la disposici\u00f3n de \u00e1nimo de querer lo que es bueno en y para s\u00ed; tiene, por ello, principios firmes, y, por cierto, estos son para ella las determinaciones y deberes objetivos para s\u00ed. Distinta de este su contenido, la verdad, ella es solo el lado formal de la actividad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[56,53],"tags":[50],"class_list":["post-901621","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-moralidad","category-parrafo","tag-concepto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=901621"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901621\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":906121,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901621\/revisions\/906121"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=901621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=901621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=901621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}