{"id":901965,"date":"2026-08-29T18:28:14","date_gmt":"2026-08-29T16:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/grundlinien.de\/?p=901965"},"modified":"2026-09-24T11:44:26","modified_gmt":"2026-09-24T09:44:26","slug":"319","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/319\/","title":{"rendered":"319"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La libertad de la comunicaci\u00f3n p\u00fablica (uno de cuyos medios, la <em>prensa<\/em>, tiene sobre el otro, la palabra oral, la ventaja de un contacto de mayor alcance, pero le es inferior, en cambio, en vivacidad), la satisfacci\u00f3n de aquel impulso punzante de decir la propia opini\u00f3n y de haberla dicho, tiene su aseguramiento directo en las leyes policiales y jur\u00eddicas y en las disposiciones que en parte impiden, en parte castigan sus excesos; su aseguramiento indirecto, en cambio, en la inocuidad que est\u00e1 fundada principalmente en la racionalidad de la Constituci\u00f3n, en la firmeza del gobierno, y luego tambi\u00e9n en la publicidad de las asambleas estamentales \u2014 en esto \u00faltimo, en la medida en que en estas asambleas se expresa la intelecci\u00f3n s\u00f3lida y formada acerca de los intereses del Estado, y deja a los dem\u00e1s poco de significativo que decir, y sobre todo se les quita la opini\u00f3n de que tal decir sea de una importancia y un efecto peculiares; \u2014 adem\u00e1s, en la indiferencia y el desprecio frente al hablar superficial y mal\u00e9volo, a los que este necesariamente se ha visto pronto rebajado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Definir la libertad de prensa como la libertad de hablar y escribir <em>lo que se quiera<\/em> es paralelo a indicar como libertad en general la libertad de <em>hacer<\/em> <em>lo que se quiera<\/em>. \u2014 Tal manera de hablar pertenece a la tosquedad y superficialidad del representar, todav\u00eda enteramente carentes de formaci\u00f3n. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 326\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|326|<\/span> Por lo dem\u00e1s, por la naturaleza de la cosa, en ninguna parte se aferra el formalismo tan tenazmente, ni se presta tan poco a llegar a un entendimiento, como en esta materia. Pues el objeto es lo m\u00e1s fugaz, lo m\u00e1s contingente, lo m\u00e1s particular, lo m\u00e1s contingente del opinar, en una infinita diversidad de contenido y de giros; m\u00e1s all\u00e1 de la incitaci\u00f3n directa al robo, al asesinato, a la rebeli\u00f3n, etc., reside el arte y la formaci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n, que aparece para s\u00ed como enteramente general e indeterminada, pero que, en parte, esconde a la vez tambi\u00e9n un significado enteramente determinado, y, en parte, est\u00e1 ligada a consecuencias que no est\u00e1n efectivamente expresadas, y de las cuales es indeterminable tanto si se siguen correctamente como si han de estar contenidas en aquella manifestaci\u00f3n. Esta indeterminabilidad de la materia y de la forma no permite a las leyes sobre ella alcanzar aquella determinidad que se exige de la ley, y hace del juicio, puesto que aqu\u00ed la falta, el entuerto, la lesi\u00f3n tienen la figura m\u00e1s particular, m\u00e1s <em>subjetiva<\/em>, igualmente una decisi\u00f3n enteramente <em>subjetiva<\/em>. Adem\u00e1s, la lesi\u00f3n est\u00e1 dirigida a los pensamientos, la opini\u00f3n y la voluntad de los dem\u00e1s; estos son el elemento en el cual ella alcanza una efectividad; pero este elemento pertenece a la libertad de los dem\u00e1s, y depende, por ello, de estos si aquella acci\u00f3n lesiva es un hecho efectivo. \u2014 Contra las leyes puede, por ello, tanto mostrarse su indeterminaci\u00f3n, como inventarse, para la manifestaci\u00f3n, giros y formaciones de la expresi\u00f3n por medio de los cuales se eluden las leyes o se afirma que la decisi\u00f3n judicial es un juicio subjetivo. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 327\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|327|<\/span> Adem\u00e1s, cuando la manifestaci\u00f3n es tratada como un <em>hecho lesivo<\/em>, puede afirmarse en contra que no es ning\u00fan hecho, sino tanto solo un <em>opinar<\/em> y <em>pensar<\/em> como solo un <em>decir<\/em>; as\u00ed, en un mismo aliento, se exige, a partir de la mera subjetividad del contenido y de la forma, a partir de la <em>insignificancia<\/em> y la <em>falta de importancia<\/em> de un mero opinar y decir, la <em>impunidad<\/em> de este, y, para este mismo opinar, como para mi propiedad, y precisamente la m\u00e1s <em>espiritual<\/em>, y para el decir, como para la manifestaci\u00f3n y el uso de esta mi propiedad, el <em>alto respeto<\/em> y la <em>consideraci\u00f3n<\/em>. \u2014 Pero lo sustancial es y sigue siendo que la lesi\u00f3n del honor de los individuos en general, la calumnia, la difamaci\u00f3n, el hacer despreciable al gobierno, sus autoridades y funcionarios, y en particular a la persona del pr\u00edncipe, el escarnio de las leyes, la incitaci\u00f3n a la rebeli\u00f3n, etc., son delitos, faltas, con las m\u00e1s diversas gradaciones. La mayor indeterminabilidad que tales acciones reciben por medio del elemento en el cual tienen su manifestaci\u00f3n no suprime aquel su car\u00e1cter sustancial, y tiene por ello solo la consecuencia de que el terreno <em>subjetivo<\/em> sobre el cual son cometidas determine tambi\u00e9n la <em>naturaleza<\/em> y la <em>figura<\/em> de la <em>reacci\u00f3n<\/em>; es este mismo terreno de la falta el que, en la reacci\u00f3n, ya se determine esta como impedimento policial de los delitos o como pena propiamente dicha, convierte en necesidad la subjetividad del punto de vista, la contingencia y cosas semejantes. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 328\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|328|<\/span> El formalismo se dedica aqu\u00ed, como siempre, a eliminar con razonamientos la naturaleza sustancial y concreta de la cosa, partiendo de lados <em>singulares<\/em> que pertenecen al fen\u00f3meno exterior, y de abstracciones que de ellos extrae. \u2014 Pero las <em>ciencias<\/em>, puesto que, si es que son de verdad ciencias, no se encuentran en general en el terreno del opinar y de los puntos de vista subjetivos, y su exposici\u00f3n no consiste en el arte de los giros, de la alusi\u00f3n, del decir a medias y del esconder, sino en el pronunciamiento inequ\u00edvoco, determinado y abierto del significado y del sentido, no caen bajo la categor\u00eda de lo que constituye la opini\u00f3n p\u00fablica (<a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/316\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901961\">\u00a7 316<\/a>). \u2014 Por lo dem\u00e1s, puesto que, como se observ\u00f3 antes, el elemento en el cual los puntos de vista y sus manifestaciones, como tales, se convierten en una <em>acci\u00f3n llevada a cabo<\/em> y alcanzan su existencia efectiva son la inteligencia, los principios, las opiniones de <em>otros<\/em>, este lado de las acciones, su efecto propiamente dicho y la <em>peligrosidad<\/em> para los individuos, la sociedad y el Estado (cf. <a href=\"https:\/\/grundlinien.de\/es\/218\/\" data-type=\"post\" data-id=\"901773\">\u00a7 218<\/a>), depende tambi\u00e9n de la \u00edndole de este terreno, as\u00ed como una chispa arrojada sobre un mont\u00f3n de p\u00f3lvora tiene una peligrosidad enteramente distinta que arrojada sobre tierra firme, donde se apaga sin dejar rastro. \u2014 As\u00ed como, por ello, la manifestaci\u00f3n cient\u00edfica tiene su derecho y su aseguramiento en su materia y contenido, as\u00ed tambi\u00e9n el entuerto de la manifestaci\u00f3n puede recibir un aseguramiento, o al menos una tolerancia, en el desprecio en que ella misma se ha puesto. Una parte de tales faltas, de suyo tambi\u00e9n punibles legalmente, puede correr por cuenta de aquella especie de <em>n\u00e9mesis<\/em> que la impotencia interior, que se siente oprimida por los talentos y virtudes superiores, se ve impulsada a ejercer para llegar a s\u00ed misma frente a tal superioridad y devolver a la propia nulidad una autoconciencia, as\u00ed como los soldados romanos, en el cortejo triunfal, por el duro servicio y la obediencia, y principalmente porque su nombre no contaba en aquel honor, ejerc\u00edan sobre sus imperatores, por medio de canciones burlescas, una n\u00e9mesis m\u00e1s inofensiva, y se pon\u00edan en una especie de equilibrio con ellos. <span class=\"ed-s\" title=\"Primera edici\u00f3n (1820), p. 329\" style=\"font-size:.7em;color:#a2977f;letter-spacing:.03em;white-space:nowrap;\">|329|<\/span> Aquella n\u00e9mesis mala y mal\u00e9vola es privada de su efecto por el desprecio, y queda con ello reducida, como el p\u00fablico que acaso forma un c\u00edrculo en torno a tal ajetreo, a la insignificante alegr\u00eda por el mal ajeno y a la propia condenaci\u00f3n que lleva en s\u00ed.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La libertad de la comunicaci\u00f3n p\u00fablica (uno de cuyos medios, la prensa, tiene sobre el otro, la palabra oral, la ventaja de un contacto de mayor alcance, pero le es inferior, en cambio, en vivacidad), la satisfacci\u00f3n de aquel impulso punzante de decir la propia opini\u00f3n y de haberla dicho, tiene su aseguramiento directo en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[57,53],"tags":[51],"class_list":["post-901965","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eticidad","category-parrafo","tag-realizacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901965","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=901965"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901965\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":906225,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901965\/revisions\/906225"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=901965"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=901965"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grundlinien.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=901965"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}