En esta identidad de la voluntad universal y la particular coinciden, así, en uno el deber y el derecho, y el ser humano tiene, por medio de lo ético, derechos en la medida en que tiene deberes, y deberes en la medida en que tiene derechos. En el derecho abstracto, Yo tengo el derecho, y otro el deber frente a él; — en lo moral, solo el derecho de mi propio saber y querer, así como de mi bienestar, debe estar unido con los deberes y ser objetivo.

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