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|77| Segunda Sección. El contrato

La propiedad, cuyo lado de la existencia o de la exterioridad ya no es solo una cosa, sino que contiene en sí el momento de una voluntad (y, con ello, de otra), llega a darse mediante el contrato — como el proceso en el que se presenta y se media la contradicción de que Yo soy y sigo siendo propietario que es para sí, que excluye la otra voluntad, en la medida en que, en una voluntad idéntica con la del otro, dejo de ser propietario.

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