Etiqueta: Concepto

  • 354

    Según estos cuatro principios, los reinos histórico-universales son cuatro: 1. el oriental, 2. el griego, 3. el romano, 4. el germánico.

  • 353

    En el primero, como revelación inmediata, tiene por principio la figura del espíritu sustancial como la identidad en la cual la singularidad está sumergida en su esencia, y permanece, para sí, sin legitimación. El segundo principio es el saber de este espíritu sustancial, de modo que él es el contenido positivo y el cumplimiento, y…

  • 352

    Las Ideas concretas, los espíritus de los pueblos, tienen su verdad y su determinación en la Idea concreta tal como es la universalidad absoluta, — el espíritu del mundo, en torno a cuyo trono están, como los realizadores de su verificación, y como testigos y ornamentos de su gloria. Puesto que él, en cuanto espíritu,…

  • 349

    Un pueblo no es, en un primer momento, todavía un Estado, y el tránsito de una familia, horda, tribu, multitud, etc., al estado de un Estado constituye la realización formal de la Idea en general en él. Sin esta forma, le falta, en cuanto sustancia ética que es en sí, la objetividad de tener, en…

  • 348

    A la cabeza de todas las acciones, y con ello también de las histórico-universales, están individuos, en cuanto subjetividades que realizan lo sustancial (Observación al § 279). En cuanto vivientes de este hecho sustancial del espíritu del mundo, e inmediatamente idénticos con él, este les está oculto a ellos mismos, y no es objeto ni…

  • 347

    Al pueblo al que corresponde tal momento como principio natural le está confiada la ejecución de este en el progreso de la autoconciencia que se desarrolla del espíritu del mundo. Este pueblo es, en la historia universal, para esta época —y solo puede, § 346, hacer época en ella una vez—, el pueblo dominante. Frente…

  • 346

    Porque la historia es la configuración del espíritu en forma del acontecer, de la realidad natural inmediata, las etapas del desarrollo están presentes como principios naturales inmediatos, y estos, por ser naturales, están como una pluralidad unos fuera de otros, y, además, de tal modo que a un pueblo corresponde uno de ellos, — su…

  • 345

    La justicia y la virtud, el entuerto, la violencia y el vicio, los talentos y sus hechos, las pequeñas y las grandes pasiones, la culpa y la inocencia, el esplendor de la vida individual y de la vida de los pueblos, la independencia, la dicha y la desdicha de los Estados y de los singulares,…

  • 344

    Los Estados, pueblos e individuos, en este negocio del espíritu del mundo, se levantan según su principio particular determinado, que tiene su exposición y su realidad en su Constitución y en toda la amplitud de su estado, del cual son conscientes y en cuyo interés están sumidos, siendo a la vez, sin conciencia de ello,…

  • 343

    La historia del espíritu es su hecho, pues él solo es lo que hace, y su hecho es hacerse, y por cierto aquí como espíritu, objeto de su conciencia, aprehenderse exponiéndose a sí mismo para sí mismo. Este aprehender es su ser y principio, y la culminación de un aprehender es a la vez su…

  • 342

    La historia universal no es, además, el mero tribunal de su poder, es decir, la necesidad abstracta y sin razón de un destino ciego, sino que, porque el espíritu es en y para sí razón, y su ser-para-sí en el espíritu es saber, es el desarrollo, necesario a partir del concepto de su libertad solamente,…

  • 341

    C. La historia universal El elemento de la existencia del espíritu universal, que en el arte es intuición e imagen, en la religión sentimiento y representación, en la filosofía pensamiento puro y libre, es, en la historia universal, la realidad espiritual en todo su ámbito de interioridad y exterioridad. Es un tribunal, porque, en su…

  • 336

    Puesto que los Estados, en su relación de independencia, están, como voluntades particulares, unos frente a otros, y en esto descansa la misma validez de los tratados, mientras que la voluntad particular del todo, según su contenido, es su bienestar en general, este es la ley suprema en su comportamiento hacia los demás, tanto más…

  • 335

    Además, el Estado, en cuanto espiritual en general, no puede detenerse simplemente en atender solo a la realidad de la lesión, sino que se añade, como causa de contiendas, la representación de tal lesión como un peligro amenazante de parte de otro Estado, con el ascenso y descenso de probabilidades mayores o menores, conjeturas de…

  • 334

    La contienda de los Estados solo puede, por ello, en la medida en que las voluntades particulares no encuentran un acuerdo, decidirse por medio de la guerra. Pero qué lesiones —de las cuales, en su ámbito muy amplio y en las relaciones múltiples por medio de sus miembros, pueden fácilmente producirse muchas— hayan de considerarse…

  • 333

    El principio del derecho de gentes, en cuanto derecho universal que debe valer en y para sí entre los Estados, a diferencia del contenido particular de los tratados positivos, es que los tratados, en cuanto aquello sobre lo cual descansan las obligaciones de los Estados entre sí, deben ser cumplidos. Pero, puesto que su relación…

  • 332

    La realidad inmediata en la cual los Estados están entre sí se particulariza en relaciones diversas, cuya determinación parte del arbitrio independiente de ambas partes, y tiene así la naturaleza formal de tratados en general. Pero la materia de estos tratados es de una diversidad infinitamente menor que en la sociedad civil, en la cual…

  • 331

    El pueblo como Estado es el espíritu en su racionalidad sustancial y realidad inmediata, y por ello el poder absoluto en la Tierra; un Estado es, en consecuencia, frente a otro, de independencia soberana. Ser tal para otro, es decir, ser reconocido por él, es su primera legitimación absoluta. Pero esta legitimación es a la…

  • 330

    B. El derecho estatal exterior El derecho estatal exterior parte de la relación de Estados independientes; lo que en y para sí está en ella recibe, por ello, la forma del deber-ser, porque su realidad efectiva descansa en voluntades soberanas diferenciadas.

  • 328

    El contenido de la valentía, en cuanto disposición de ánimo, reside en el fin último absoluto verdadero, la soberanía del Estado; — la realidad de este fin último, como obra de la valentía, tiene por mediación la entrega de la realidad personal. Esta figura contiene, por ello, la dureza de las más altas oposiciones: la…