|345| La historia del espíritu es su acto, pues él solo es lo que hace, y su acto consiste en hacerse, y por cierto aquí en cuanto espíritu, objeto de su conciencia, en aprehenderse exponiéndose a sí mismo para sí mismo. Este aprehender es su ser y principio, y la culminación de un aprehender es a la vez su enajenación y su tránsito. El espíritu que, expresado formalmente, aprehende de nuevo este aprehender y, lo que es lo mismo, retorna a sí desde la enajenación, es el espíritu de la etapa superior respecto de sí mismo tal como se encontraba en aquel primer aprehender.
A este lugar pertenece la cuestión de la perfectibilidad y de la educación del género humano. Quienes han afirmado esta perfectibilidad han presentido algo de la naturaleza del espíritu, de su naturaleza de tener el ¡Conócete a ti mismo! Gnothi seauton es una inscripción muy citada del templo de Apolo en Delfos, cuyo autor se considera que fue Quilón de Esparta, uno de los «Siete Sabios». En el pensamiento griego antiguo, la exhortación se atribuye al dios Apolo. Al latín pasó como nosce te ipsum. Fuente: Wikipediapor ley de su ser, y de ser, al aprehender lo que él es, una figura superior a esta que constituía su ser. Pero para quienes rechazan este pensamiento, el espíritu ha seguido siendo una palabra vacía, así como la historia un juego superficial de aspiraciones y pasiones contingentes y, como se las llama, meramente humanas. Aun cuando con ello expresan también, con los términos de providencia y de plan de la providencia, la fe en un gobierno superior, estas siguen siendo representaciones sin contenido que las llene, puesto que también declaran expresamente que el plan de la providencia es para ellos algo incognoscible e incomprensible.

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