β) La sustancia, en esta su autoconciencia efectiva, se sabe a sí misma, y es, con ello, objeto del saber. Para el sujeto, la sustancia ética, sus leyes y potestades tienen, por un lado, en cuanto objeto, la relación de que ellas son, en el sentido más alto de la independencia — una autoridad y un poder absolutos, infinitamente más firmes que el ser de la naturaleza.
El sol, la luna, las montañas, los ríos, en general los objetos naturales circundantes, son; tienen para la conciencia la autoridad no solo de ser en general, sino también de tener una naturaleza particular, que ella deja valer y según la cual se rige en su comportamiento hacia ellos, en su ocupación con ellos y en el uso de ellos. |158| La autoridad de las leyes éticas es infinitamente más alta, porque las cosas naturales solo presentan la racionalidad del modo enteramente exterior y singularizado, y la ocultan bajo la figura de la contingencia.

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