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Los diversos intereses de productores y consumidores pueden entrar en colisión entre sí, y aunque la relación correcta se establece en conjunto por sí misma, la compensación necesita también de una regulación situada por encima de ambos y llevada a cabo con conciencia. El derecho a tal regulación para lo singular (por ejemplo, la tasación de los artículos de las necesidades vitales más comunes) reside en que, por medio de la exposición pública de mercancías que son de uso enteramente universal y cotidiano, estas no se ofrecen tanto a un individuo como tal, sino a él como universal, al público, cuyo derecho a no ser engañado, y la inspección de las mercancías, pueden ser representados y atendidos como negocio común por un poder público. — Pero es principalmente la dependencia de grandes ramos de la industria respecto de circunstancias foráneas y de combinaciones remotas, que los individuos remitidos y ligados a aquellas esferas no pueden abarcar con la vista en su conexión, lo que hace necesarias una previsión y una dirección universales.

|229| Frente a la libertad de industria y de comercio en la sociedad civil, el otro extremo es el aprovisionamiento, así como la determinación del trabajo de todos, por medio de disposición pública — como, por ejemplo, también el antiguo trabajo de las pirámides y de las demás obras enormes egipcias y asiáticas, que fueron producidas para fines públicos sin la mediación del trabajo del singular por su arbitrio particular y su interés particular. Este interés invoca aquella libertad frente a la regulación superior, pero, cuanto más ciegamente está sumido en el fin egoísta, tanto más necesita de tal regulación, para ser reconducido a lo universal, y para abreviar y mitigar las peligrosas convulsiones y la duración del intervalo en que las colisiones han de compensarse por la vía de la necesidad inconsciente.

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