De la misma determinación resulta que las naciones civilizadas consideran y tratan a otras que están retrasadas respecto de ellas en los momentos sustanciales del Estado (los pueblos ganaderos a los pueblos cazadores, los agricultores a ambos, etc.) como a bárbaros, con la conciencia de un derecho desigual, y su independencia como algo formal.
En las guerras y contiendas que surgen en tales relaciones, es, por ello, el momento de que son luchas del reconocimiento en referencia a un contenido determinado lo que constituye el rasgo que les da un significado para la historia universal.

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