|355| Puesto que, en la dura lucha de estos reinos, que están en la diferencia, la cual ha alcanzado aquí su oposición absoluta, y que a la vez arraigan en una unidad e Idea, — lo eclesiástico degrada la existencia de su cielo al más acá terrenal y a la mundanidad común, en la efectividad y en la representación, — y lo mundano, por el contrario, eleva formándolo su ser-para-sí abstracto hasta el pensamiento y el principio del ser y saber racionales, hasta la racionalidad del derecho y de la ley, la oposición ha desaparecido en sí hasta convertirse en una figura sin médula; el presente se ha despojado de su barbarie y de su arbitrio contrario al derecho, y la verdad, de su más allá y de su poder contingente, de modo que se ha vuelto objetiva la verdadera reconciliación, que despliega el Estado hasta hacer de él la imagen y la efectividad de la razón, en el cual la autoconciencia encuentra la efectividad de su saber y querer sustanciales en desarrollo orgánico, así como en la religión encuentra el sentimiento y la representación de esta su verdad como esencialidad ideal, y en la ciencia, en cambio, el conocimiento libre y concebido de esta verdad como una y la misma en sus manifestaciones que se complementan: el Estado, la naturaleza y el mundo ideal.


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