Transición de la moralidad a la eticidad
Para el bien, en cuanto lo universal sustancial de la libertad, pero todavía abstracto, se requieren por ello determinaciones en general y el principio de estas, pero como idéntico con él, igual que para la conciencia moral, el principio solo abstracto del determinar, se requiere la universalidad y objetividad de sus determinaciones. |154| Ambos, elevado cada uno así para sí a totalidad, se convierten en lo carente de determinación que debe ser determinado. — Pero la integración de ambas totalidades relativas en la identidad absoluta está ya cumplida en sí, puesto que precisamente esta subjetividad de la pura certeza de sí misma, que para sí se desvanece en su vanidad, es idéntica con la universalidad abstracta del bien; — la identidad, por tanto concreta, del bien y de la voluntad subjetiva, la verdad de ambos, es la eticidad.
Lo más preciso sobre una tal transición del concepto se hace comprensible en la Lógica. 1 Aquí baste decir que la naturaleza de lo limitado y finito — y tal es aquí el bien abstracto, que solo debe ser, y la subjetividad igualmente abstracta, que solo debe ser buena — consiste en tener en ellos mismos su contrario: el bien, su efectividad, y la subjetividad (el momento de la efectividad de lo ético), el bien; pero que, en cuanto unilaterales, no están aún puestos como lo que son en sí. |155| Este llegar a ser puestos lo alcanzan en su negatividad, en que, al constituirse unilateralmente como totalidades para sí — cada uno como si no hubiera de tener en él lo que en sí está en él: el bien sin subjetividad ni determinación, y lo determinante, la subjetividad, sin lo que es en sí —, se suprimen y con ello se rebajan a momentos — a momentos del concepto, que se manifiesta como su unidad y que, justamente por este ser-puestos de sus momentos, ha recibido realidad y así es ahora como Idea —, concepto que ha formado sus determinaciones hasta la realidad y que a la vez, en la identidad de ellas, es su esencia que es en sí. — La existencia de la libertad, que de modo inmediato era como el derecho, está determinada, en la reflexión de la autoconciencia, como el bien; lo tercero, aquí en su transición como la verdad de este bien y de la subjetividad, es por ello igualmente la verdad de esta y del derecho. — Lo ético es disposición de ánimo subjetiva, pero del derecho que es en sí; — que esta Idea sea la verdad del concepto de la libertad, esto no puede ser algo presupuesto, tomado del sentimiento o de cualquier otra parte, sino — en la filosofía — solo algo demostrado. Esta deducción de la misma está contenida únicamente en que el derecho y la autoconciencia moral se muestran, en ellos mismos, retornando a ella como a su resultado. — Quienes creen poder prescindir del demostrar y del deducir en la filosofía muestran que están aún lejos del primer pensamiento de lo que la filosofía es, y bien pueden hablar en otros ámbitos, pero en la filosofía no tienen derecho a intervenir quienes quieren hablar sin concepto.
- Hegel no indica ningún pasaje. Se quiere decir la transición que lo finito lleva a cabo en él mismo: el bien que solo debe ser y la subjetividad que solo debe ser buena se invierten en su contrario, porque cada uno está limitado para sí — en la Lógica, la transición de la Idea del bien a la Idea absoluta (Enciclopedia, 3.ª ed., § 233–236). — Véase al respecto «Grammatik der logischen Begriffe» (en alemán): Übergang. ↩︎

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