Respecto del enjuiciamiento de los impulsos, la dialéctica presenta el fenómeno de que, en cuanto inmanentes y, por tanto, positivas, las determinaciones de la voluntad inmediata son buenas; se dice que el hombre es así bueno por naturaleza. Pero, en la medida en que son determinaciones naturales, y por tanto opuestas a la libertad y al concepto del espíritu en general, y son lo negativo, hay que extirparlas; se dice que el hombre es así malo por naturaleza. Lo decisivo para una u otra afirmación es, en este punto de vista, igualmente el arbitrio subjetivo.

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