El sistema del trabajo de la sociedad civil se divide, según la naturaleza de su particularidad, en diversas ramas. En la medida en que lo que así es en sí igual dentro de la particularidad llega a la existencia como algo común en la asociación, el fin egoísta, dirigido a su particular, se concibe y se ejerce a la vez como universal, y el miembro de la sociedad civil es, según su habilidad particular, miembro de la corporación, cuyo fin universal es, con ello, enteramente concreto, y no tiene mayor alcance que el que reside en el oficio, en la ocupación y el interés que le son propios.

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