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El estamento universal, dedicado más de cerca al servicio del gobierno, lleva inmediatamente en su determinación el tener lo universal por fin de su actividad esencial; en el elemento estamental del poder legislativo, el estamento privado alcanza un significado político y una eficacia. |313| Este no puede aparecer aquí ni como masa meramente indiferenciada, ni como multitud disuelta en sus átomos, sino como aquello que ya es, a saber, diferenciado en el estamento fundado en la relación sustancial y en el fundado en las necesidades particulares y el trabajo que las media (§ 201 y ss.). Solo así se vincula verdaderamente, en este respecto, lo particular efectivo en el Estado con lo universal.

Esto va contra otra representación corriente, según la cual, al elevarse el estamento privado a la participación en el asunto universal en el poder legislativo, debería aparecer allí en forma de singulares, sea que estos elijan representantes para esta función, o que incluso cada uno haya de ejercer él mismo un voto en ello. Esta concepción atomística y abstracta desaparece ya en la familia, así como en la sociedad civil, donde el singular solo hace su aparición como miembro de un universal. Pero el Estado es esencialmente una organización de tales miembros, que son círculos para sí, y en él ningún momento debe mostrarse como una multitud inorgánica. Los muchos como singulares, lo que suele entenderse por pueblo, son ciertamente un conjunto, pero solo como la multitud — una masa informe cuyo movimiento y hacer serían, precisamente por ello, solo elementales, irracionales, salvajes y terribles. |314| En cuanto se oye hablar todavía, en relación con la Constitución, del pueblo, esta totalidad inorgánica, puede ya saberse de antemano que solo cabe esperar generalidades y declamaciones torcidas. — La representación que disuelve de nuevo en una multitud de individuos las comunidades ya presentes en aquellos círculos, cuando estas entran en lo político, es decir, en el punto de vista de la universalidad concreta más alta, mantiene, precisamente con ello, separadas la vida civil y la vida política, y coloca a esta, por así decirlo, en el aire, puesto que su base sería solo la singularidad abstracta del arbitrio y de la opinión y, con ello, lo contingente, no un fundamento firme y legítimo en y para sí. — Aunque en las representaciones de las llamadas teorías los estamentos de la sociedad civil en general y los estamentos en sentido político están muy alejados entre sí, la lengua ha conservado, sin embargo, esta unión, que por lo demás existía antes.

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