Considerados como órgano mediador, los estamentos se sitúan entre el gobierno en general, por un lado, y el pueblo disuelto en las esferas particulares y los individuos, por otro. Su determinación exige de ellos tanto el sentido y la disposición de ánimo del Estado y del gobierno como los de los intereses de los círculos particulares y de los singulares. A la vez, esta posición tiene el significado de una mediación compartida con el poder de gobierno organizado, de modo que ni el poder principesco, en cuanto extremo, quede aislado y aparezca, con ello, como mero poder de dominio y arbitrio, ni se aíslen tampoco los intereses particulares de los municipios, corporaciones e individuos, ni, menos aún, los singulares lleguen a presentarse como una multitud y un montón y, así, a un opinar y querer inorgánico y a un poder meramente masivo contra el Estado orgánico.
|312| Pertenece a las intelecciones lógicas más importantes que un momento determinado, que, en cuanto se halla en oposición, tiene la posición de un extremo, deja de serlo y es momento orgánico por ser a la vez medio. 1 En el objeto aquí considerado es tanto más importante resaltar este lado, porque pertenece a los prejuicios frecuentes, pero sumamente peligrosos, representarse a los estamentos principalmente desde el punto de vista de la oposición frente al gobierno, como si esta fuera su posición esencial. El elemento estamental solo se acredita como orgánico, es decir, como acogido en la totalidad, por medio de la función de la mediación. Con ello, la oposición misma queda rebajada a una apariencia. Si esta, en la medida en que tiene su fenómeno, no afectara solo a la superficie, sino que se convirtiera efectivamente en una oposición sustancial, el Estado estaría encaminado a su ruina. — El signo de que el conflicto no es de esta índole resulta, según la naturaleza de la cosa, de que sus objetos no atañen a los elementos esenciales del organismo del Estado, sino a cosas más específicas y más indiferentes, y de que la pasión que, con todo, se vincula a este contenido se convierte en espíritu de partido en torno a un interés meramente subjetivo, por ejemplo, en torno a los cargos superiores del Estado.
- Hegel no indica ningún pasaje. La «intelección lógica» es la del silogismo: un momento deja de ser extremo en cuanto es a la vez el medio por el cual los otros se unen entre sí (Enciclopedia, 3.ª ed., § 181 y ss.). — Véase al respecto «Grammatik der logischen Begriffe» (en alemán): Schluss y Moment. ↩︎

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.