La libertad formal, subjetiva, de que los singulares como tales tengan y expresen su propio juzgar, opinar y aconsejar sobre los asuntos generales, tiene su fenómeno en el conjunto que se llama opinión pública. Lo universal en y para sí, lo sustancial y verdadero, está en ella vinculado con su contrario, lo peculiar para sí y lo particular del opinar de los muchos; esta existencia es, por ello, la contradicción presente de sí misma, — el conocer como fenómeno; la esencialidad tan inmediatamente como la inesencialidad.

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