4. El reino germánico
|354| De esta pérdida de sí mismo y de su mundo, y del dolor infinito de esta, dolor cuyo pueblo, mantenido dispuesto para ello, era el israelita, el espíritu, rechazado hacia sí mismo, aprehende, en el extremo de su negatividad absoluta, en el punto de inflexión que es en y para sí, la positividad infinita de este su interior, el principio de la unidad de la naturaleza divina y humana, la reconciliación como la verdad y la libertad objetivas aparecidas dentro de la autoconciencia y de la subjetividad, reconciliación cuya ejecución se encomienda al principio nórdico de los pueblos germánicos.

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