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β) Mediante la formación, la determinación de que algo es lo mío recibe una exterioridad que subsiste para sí, y deja de estar limitada a mi presencia en este espacio y en este tiempo y a la presencia de mi saber y de mi querer.

El formar es, en esta medida, la toma de posesión más adecuada a la Idea, porque une en sí lo subjetivo y lo objetivo; por lo demás, es infinitamente diverso según la naturaleza cualitativa de los objetos y según la diversidad de los fines subjetivos. — Pertenece también aquí el formar lo orgánico, en lo cual lo que hago en ello no permanece como algo exterior, sino que es asimilado: el laboreo de la tierra, el cultivo de las plantas, el amansamiento, la alimentación y el cuidado de los animales; — además, las disposiciones mediadoras para el aprovechamiento de materias o fuerzas elementales, la acción dispuesta de una materia sobre otra, etc.

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