|178| C. La educación de los hijos y la disolución de la familia
En los hijos, la unidad del matrimonio, que como sustancial es solo intimidad y disposición de ánimo, pero que como existente está separada en los dos sujetos, se convierte, en cuanto unidad misma, en una existencia que es para sí y en objeto, al que ellos aman como su amor, como su existencia sustancial. — Según el lado natural, el presupuesto de personas inmediatamente presentes — como padres — se convierte aquí en resultado — un avance que se pierde en el progreso infinito de las generaciones que se engendran y se presuponen —, el modo en que, en la naturalidad finita, el espíritu simple de los Penates presenta su existencia como género.

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