Transición de la familia a la sociedad civil
|186| La familia se disgrega, de manera natural y esencialmente por medio del principio de la personalidad, en una pluralidad de familias, que se comportan en general como personas concretas independientes y, por ello, exteriormente unas respecto de otras. O bien: los momentos ligados en la unidad de la familia, en cuanto Idea ética que todavía está en su concepto, deben ser liberados por este hacia la realidad independiente; — el grado de la diferencia. Expresado en un primer momento de manera abstracta, esto da la determinación de la particularidad, la cual se refiere, ciertamente, a la universalidad, de modo que esta es su base, pero todavía solo interior, y, por ello, lo es de un modo formal, que solo aparece en lo particular. Esta relación de reflexión representa, por tanto, en un primer momento, la pérdida de la eticidad, o bien, puesto que esta, en cuanto esencia, necesariamente aparece (Enciclopedia de las ciencias filosóficas, § 64 y ss., § 81 y ss.)1, constituye el mundo del fenómeno de lo ético, la sociedad civil.
La ampliación de la familia, en cuanto tránsito de esta a otro principio, es, en la existencia, en parte la ampliación tranquila de la misma hasta constituir un pueblo — una nación, que tiene así un origen natural común, en parte la reunión de comunidades familiares dispersas, ya sea por una violencia despótica, ya sea por una unión voluntaria, iniciada por las necesidades que las vinculan y por la acción recíproca de su satisfacción.

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