En esta dependencia y reciprocidad del trabajo y de la satisfacción de las necesidades, el egoísmo subjetivo se transforma en la contribución a la satisfacción de las necesidades de todos los demás — en la mediación de lo particular por lo universal, como movimiento dialéctico, de modo que, en la medida en que cada uno adquiere, produce y goza para sí, precisamente con ello produce y adquiere para el goce de los demás. |200| Esta necesidad, que reside en el entrelazamiento omnilateral de la dependencia de todos, es ahora, para cada uno, el patrimonio universal y permanente (véase § 170), que contiene para él la posibilidad de participar en él por medio de su formación y habilidad, para estar asegurado en su subsistencia — así como esta adquisición mediada por su trabajo conserva y aumenta el patrimonio universal.

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