Junto a la familia, la corporación constituye la segunda raíz ética del Estado, la fundada en la sociedad civil. La primera contiene los momentos de la particularidad subjetiva y de la universalidad objetiva en unidad sustancial; pero la segunda une de manera interior estos momentos, que en la sociedad civil están en un primer momento escindidos en la particularidad reflejada en sí de la necesidad y el goce, y en la universalidad jurídica abstracta, de modo que en esta unión el bienestar particular es como derecho y está realizado.
La santidad del matrimonio y el honor en la corporación son los dos momentos en torno a los cuales gira la desorganización de la sociedad civil.

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