§ 268

La disposición de ánimo política, el patriotismo en general, en cuanto certeza que está en la verdad (la mera certeza subjetiva no procede de la verdad, y es solo opinión), y el querer convertido en hábito, es solo resultado de las instituciones existentes en el Estado, en el cual la racionalidad está efectivamente presente, así como recibe su actividad por medio del actuar conforme a ellas. — Esta disposición de ánimo es, en general, la confianza (que puede pasar a un discernimiento más o menos formado), la conciencia de que mi interés sustancial y particular está conservado y contenido en el interés y el fin de otro (aquí, el Estado), en relación conmigo como singular, con lo cual precisamente este [Estado] no es, de manera inmediata, otro para mí, y Yo soy libre en esta conciencia.

Por patriotismo se entiende con frecuencia solo la disposición a sacrificios y actos extraordinarios. Pero, esencialmente, es la disposición de ánimo que, en el estado y la relación de vida habituales, tiene el hábito de saber a la comunidad como el fundamento y el fin sustanciales. Esta conciencia, que se acredita en todas las relaciones en el curso habitual de la vida, es la que funda entonces también la disposición al esfuerzo extraordinario. Pero, así como los seres humanos prefieren con frecuencia ser magnánimos antes que rectos, así también se convencen fácilmente de poseer aquel patriotismo extraordinario, para ahorrarse esta verdadera disposición de ánimo o excusar su carencia. — Si, además, se considera la disposición de ánimo como algo que puede, por sí mismo, hacer el comienzo y surgir de representaciones y pensamientos subjetivos, se la confunde con la opinión, puesto que, según esta concepción, carece de su fundamento verdadero, la realidad objetiva.

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