3. Este sí mismo último de la voluntad del Estado es, en esta su abstracción, simple y, por ello, singularidad inmediata; en su concepto mismo reside, con ello, la determinación de la naturalidad; el monarca está, por ello, esencialmente determinado como este individuo, abstracción hecha de todo otro contenido, y este individuo está determinado a la dignidad de monarca de manera inmediata y natural, por el nacimiento natural.
Este tránsito del concepto de la pura autodeterminación a la inmediatez del ser y, con ello, a la naturalidad es de naturaleza puramente especulativa; su conocimiento pertenece, por ello, a la filosofía lógica. 1 Por lo demás, es en conjunto el mismo tránsito que es conocido como la naturaleza de la voluntad en general y que es el proceso de trasponer un contenido desde la subjetividad (como fin representado) a la existencia (§ 8). |291| Pero la forma peculiar de la Idea y del tránsito que aquí se considera es el trocarse inmediato de la pura autodeterminación de la voluntad (del concepto simple mismo) en un esto y en existencia natural, sin la mediación de un contenido particular — (un fin en el obrar). — En la llamada prueba ontológica de la existencia de Dios es el mismo trocarse del concepto absoluto en el ser lo que ha constituido la profundidad de la Idea en la época moderna, pero lo que en la época más reciente se ha hecho pasar por lo inconcebible — con lo cual, puesto que solo la unidad del concepto y de la existencia (§ 23) es la verdad, se ha renunciado al conocimiento de la verdad. Puesto que la conciencia del entendimiento no tiene en sí esta unidad y se queda en la separación de los dos momentos de la verdad, a lo sumo concede todavía, respecto de este objeto, una fe en aquella unidad. Pero como la representación del monarca se considera como algo que pertenece enteramente a la conciencia ordinaria, aquí el entendimiento se queda tanto más en su separación y en los resultados de su sagacidad raciocinante que de ella fluyen, y niega entonces que el momento de la decisión última en el Estado esté unido en y para sí (esto es, en el concepto de la razón) con la naturalidad inmediata; de donde se infiere, primero, la contingencia de esta unión y, puesto que se afirma que la diversidad absoluta de aquellos momentos es lo racional, además la irracionalidad de tal unión, de modo que a ello se vinculan las demás consecuencias que desquician la Idea del Estado.
- Hegel no indica ningún pasaje. Se refiere al trocarse del concepto puro en ser inmediato — la misma figura que subyace a la prueba ontológica de la existencia de Dios, que el propio Hegel menciona pocas líneas después (Enciclopedia, 3.ª ed., § 51 y § 193). — Véase al respecto «Grammatik der logischen Begriffe» (en alemán): Übergang y unmittelbar. ↩︎

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