La delegación, en cuanto parte de la sociedad civil, tiene, además, el sentido de que los diputados estén familiarizados con las necesidades específicas, los obstáculos y los intereses particulares de esta, y pertenezcan ellos mismos a ella. |320| Al partir, conforme a la naturaleza de la sociedad civil, de sus diversas corporaciones (§ 308), y no ser perturbado el modo simple de este proceso por abstracciones y representaciones atomísticas, satisface con ello inmediatamente aquel punto de vista, y el elegir es, o bien en general algo superfluo, o bien se reduce a un pequeño juego de la opinión y del arbitrio.
Se presenta por sí mismo el interés de que entre los diputados se encuentren, para cada gran rama particular de la sociedad, por ejemplo, para el comercio, para las fábricas, etc., individuos que la conozcan a fondo y pertenezcan ellos mismos a ella; — en la representación de una elección suelta e indeterminada, esta importante circunstancia queda entregada a la mera contingencia. Pero cada una de tales ramas tiene, frente a la otra, igual derecho a ser representada. Si los diputados se consideran como representantes, esto solo tiene un sentido orgánicamente racional si no son representantes como de singulares, de una multitud, sino representantes de una de las esferas esenciales de la sociedad, representantes de sus grandes intereses. |321| Con ello, el representar tampoco tiene ya el significado de que uno esté en lugar de otro, sino que el interés mismo está efectivamente presente en su representante, así como el representante está ahí para su propio elemento objetivo. — Sobre el elegir por parte de los muchos singulares puede observarse todavía que, necesariamente, sobre todo en Estados grandes, se produce la indiferencia respecto de dar el propio voto, puesto que este tiene en la multitud un efecto insignificante, y quienes tienen derecho de voto, por muy alto que se les tase y se les represente este derecho, precisamente no comparecen a votar; — de modo que de tal institución resulta más bien lo contrario de su determinación, y la elección cae en el poder de unos pocos, de un partido, y con ello del interés particular y contingente que precisamente debía quedar neutralizado.

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