En la existencia aparece así esta relación negativa del Estado consigo mismo como relación de un otro con un otro, y como si lo negativo fuera algo exterior. La existencia de esta relación negativa tiene por ello la figura de un acontecer y de un enredarse con acontecimientos contingentes que vienen desde fuera. Pero es su momento más alto y propio, — su infinitud efectiva como la idealidad de todo lo finito en él, — el lado en el cual la sustancia, en cuanto poder absoluto frente a todo lo singular y particular, frente a la vida, la propiedad y sus derechos, así como frente a los círculos más amplios, lleva la nulidad de estos a la existencia y a la conciencia.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.