Que, frente a esta aceptación de la cosa meramente como esta, y frente a la voluntad meramente opinante así como frente a la arbitraria, lo objetivo o universal sea en parte cognoscible como valor, en parte válido como derecho, y que en parte el arbitrio subjetivo contrario al derecho sea suprimido — es aquí, en un primer momento, igualmente solo una exigencia.

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