Pero lo universal y objetivo en el trabajo reside en la abstracción que produce la especificación de los medios y las necesidades, y con ello especifica igualmente la producción y da lugar a la división del trabajo. El trabajo del singular se hace, por la división, más simple, y con ello mayor la habilidad en su trabajo abstracto, así como la cantidad de sus producciones. Al mismo tiempo, esta abstracción de la habilidad y del medio completa la dependencia y la interrelación de los seres humanos, para la satisfacción de las demás necesidades, hasta la necesidad total. La abstracción del producir hace, además, el trabajo cada vez más mecánico, y con ello, al fin, capaz de que el ser humano se retire de él y ponga en su lugar la máquina.

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