La cualidad universal de la acción es el contenido múltiple de la acción en general, reconducido a la forma simple de la universalidad. Pero el sujeto, en cuanto reflejado en sí, y por ello particular frente a la particularidad objetiva, tiene, en su fin, su propio contenido particular, que es el alma determinante de la acción. Que este momento de la particularidad de quien actúa esté contenido y ejecutado en la acción constituye la libertad subjetiva en su determinación más concreta: el derecho del sujeto de encontrar en la acción su satisfacción.

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