§ 146

β) La sustancia, en esta su autoconciencia efectiva, se sabe a sí misma, y es, con ello, objeto del saber. Para el sujeto, la sustancia ética, sus leyes y potestades tienen, por un lado, en cuanto objeto, la relación de que son, en el sentido más alto de la independencia — una autoridad y un poder absolutos, infinitamente más firmes que el ser de la naturaleza.

El sol, la luna, las montañas, los ríos, en general los objetos naturales circundantes, son; tienen para la conciencia la autoridad no solo de ser en general, sino también de tener una naturaleza particular, que ella deja valer, según la cual se rige en su comportamiento hacia ellos, en su ocupación con ellos y en su uso de ellos. La autoridad de las leyes éticas es infinitamente más alta, porque las cosas naturales representan la racionalidad solo del modo enteramente exterior y singularizado, y la ocultan bajo la figura de la contingencia.

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