La individualidad, en cuanto ser-para-sí excluyente, aparece como relación con otros Estados, cada uno de los cuales es independiente frente a los demás. Puesto que en esta independencia el ser-para-sí del espíritu efectivo tiene su existencia, es la primera libertad y el honor más alto de un pueblo.
Quienes hablan de deseos de una totalidad que constituye un Estado más o menos independiente, y que tiene un centro propio —de deseos de perder este centro y su independencia, para constituir con otro un todo—, saben poco de la naturaleza de una totalidad y del sentimiento de sí mismo que un pueblo tiene en su independencia. — El primer poder con que los Estados aparecen históricamente es, por ello, esta independencia en general, aunque sea enteramente abstracta y no tenga ningún desarrollo interior ulterior; pertenece por ello a este fenómeno originario que un individuo esté a su cabeza, patriarca, jefe de tribu, etc.

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