§ 245

Si se impusiera a la clase más rica la carga directa, o si en otra propiedad pública (hospitales ricos, fundaciones, conventos) estuvieran presentes los medios directos para mantener a la masa que cae en la pobreza en el nivel de su modo de vida ordinario, quedaría asegurada la subsistencia de los necesitados sin estar mediada por el trabajo, lo cual sería contrario al principio de la sociedad civil y al sentimiento de sus individuos sobre su independencia y su honor; o bien quedaría mediada por el trabajo (por la ocasión de este), con lo cual se aumentaría la cantidad de producciones, en cuya superabundancia, y en la falta de consumidores proporcionalmente productivos, consiste precisamente el mal, que de ambos modos solo se agranda. Se pone así de manifiesto que, en el exceso de riqueza, la sociedad civil no es lo bastante rica, es decir, no posee lo suficiente, en el patrimonio que le es propio, para poner freno al exceso de pobreza y a la generación de la plebe.

Estos fenómenos pueden estudiarse en gran escala en el ejemplo de Inglaterra, así como, más de cerca, los resultados que han tenido la tasa de pobres, las fundaciones inconmensurables y la beneficencia privada igualmente ilimitada, sobre todo también, junto con ello, la supresión de las corporaciones. Como el medio más directo se ha probado allí (preferentemente en Escocia), tanto contra la pobreza como en particular contra el despojarse de la vergüenza y el honor, las bases subjetivas de la sociedad, y contra la pereza y el derroche, etc., de donde surge la plebe, dejar a los pobres a su suerte y remitirlos a la mendicidad pública.

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