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Pero que la ausencia de pasión, la rectitud y la mansedumbre del comportamiento se conviertan en costumbre, depende, en parte, de la formación ética y de pensamiento directa, que mantiene el equilibrio espiritual frente a lo que el aprendizaje de las llamadas ciencias de los objetos de estas esferas, el necesario ejercicio profesional, el trabajo efectivo, etc., contienen en sí de mecanismo y cosas semejantes; en parte, la magnitud del Estado es un momento principal, por medio del cual tanto se debilita el peso de las vinculaciones familiares y otras privadas, como también la venganza, el odio y otras pasiones semejantes se vuelven más impotentes y, con ello, más embotadas; en la ocupación con los grandes intereses presentes en el gran Estado, estos lados subjetivos se hunden por sí mismos, y se genera el hábito de los intereses, puntos de vista y negocios universales.

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