Las determinaciones en el desarrollo del concepto son, por una parte, ellas mismas conceptos; por otra, dado que el concepto es esencialmente como Idea, están en la forma de la existencia, y la serie de conceptos que resulta es, con ello, a la vez, una serie de configuraciones; así deben ser consideradas en la ciencia.
En un sentido más especulativo, el modo de existencia de un concepto y su determinidad son una y la misma cosa. Pero hay que observar que los momentos, cuyo resultado es una forma más determinada, lo preceden como determinaciones conceptuales en el desarrollo científico de la Idea, pero no lo preceden en el desarrollo temporal como configuraciones. Así, la Idea, tal como está determinada como familia, tiene por presupuesto las determinaciones conceptuales, como cuyo resultado será expuesta más adelante. Pero que estos presupuestos internos existan también ya, por sí mismos, como configuraciones — como derecho de propiedad, contrato, moralidad, etc. —, esto es el otro lado del desarrollo, que solo en una formación más plenamente acabada ha llegado a esta existencia peculiarmente configurada de sus momentos.

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