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El terreno del derecho es, en general, lo espiritual, y su lugar más preciso y punto de partida es la voluntad, que es libre, de modo que la libertad constituye su sustancia y su determinación, y el sistema del derecho es el reino de la libertad realizada, el mundo del espíritu producido a partir de él mismo como una segunda naturaleza.

Con respecto a la libertad de la voluntad, cabe recordar el anterior modo de proceder del conocer. |15| En efecto, se presuponía la representación de la voluntad y se intentaba extraer de ella una definición de la misma y fijarla; luego, a la manera de la antigua psicología empírica, se llevaba a cabo la llamada prueba de que la voluntad es libre a partir de los diversos sentimientos y fenómenos de la conciencia ordinaria, como el arrepentimiento, la culpa y otros semejantes, los cuales, según se dice, solo pueden explicarse a partir de la voluntad libre. Más cómodo es, sin embargo, atenerse sin más a que la libertad está dada como un hecho de la conciencia y a que hay que creer en ella. Que la voluntad es libre y qué son la voluntad y la libertad — la deducción de esto solo puede tener lugar, como ya se ha observado (§ 2), en la conexión del todo. Los rasgos fundamentales de esta premisa — que el espíritu es primeramente inteligencia y que las determinaciones a través de las cuales esta avanza en su desarrollo, desde el sentimiento, pasando por el representar, hasta el pensar, son el camino para producirse como voluntad, la cual, en cuanto espíritu práctico en general, es la verdad próxima de la inteligencia — los he expuesto en mi Enciclopedia de las ciencias filosóficas (Heidelberg 1817), § 363-399 1, y espero poder ofrecer algún día su desarrollo ulterior. Para mí es tanto más una necesidad aportar lo mío, de este modo, según espero, a un conocimiento más profundo de la naturaleza del espíritu, cuanto que, como se ha observado allí, § 367, Observación, difícilmente se halla una ciencia filosófica en un estado tan descuidado y tan malo como la doctrina del espíritu, que habitualmente se denomina psicología. — Por lo demás, en lo que respecta a los momentos del concepto de la voluntad indicados en este parágrafo y en los siguientes de la Introducción, que son el resultado de aquella premisa, se puede apelar, para ayudar a la representación, a la autoconciencia de cada cual. |16| Cada uno encontrará ante todo en sí mismo que puede abstraer de todo, sea lo que sea, y que igualmente puede determinarse a sí mismo, poner en sí mismo por sí mismo cualquier contenido, y tendrá asimismo en su autoconciencia el ejemplo para las determinaciones ulteriores.


  1. Enciclopedia, 3.ª ed., § 443–482 ↩︎

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