§ 56

β) Mediante la formación, la determinación de que algo es lo mío recibe una exterioridad que subsiste por sí misma, y deja de estar limitada a mi presencia en este espacio y en este tiempo, y a la presencia de mi saber y mi querer.

La formación es, en esta medida, la toma de posesión más adecuada a la Idea, porque une en sí lo subjetivo y lo objetivo, siendo por lo demás infinitamente diversa según la naturaleza cualitativa de los objetos y según la diversidad de los fines subjetivos. – Pertenece también aquí la formación de lo orgánico, en lo cual lo que Yo hago sobre ello no permanece como algo exterior, sino que es asimilado: el laboreo de la tierra, el cultivo de las plantas, la domesticación, la alimentación y el cuidado de los animales; además, las disposiciones mediadoras para el aprovechamiento de materias o fuerzas elementales, la acción provocada de una materia sobre otra, etc.

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