b) En la medida en que las determinaciones de la voluntad son propias de ella, su particularización reflejada en sí misma en general, son contenido«El estar-fuera-de-sí del mundo de la aparición es totalidad y está enteramente contenido en su relación-consigo-mismo. La relación de la aparición consigo misma está así completamente determinada, tiene la forma en sí misma y, por hallarse en esta identidad, la tiene como subsistencia esencial. Así, la forma es contenido y, según su determinidad desarrollada, la ley de la aparición. En la forma en cuanto no reflejada en sí cae lo negativo de la aparición, lo no-subsistente-por-sí y lo mudable — ella es la forma indiferente, externa.
Nota: en la oposición entre forma y contenido, es esencial retener que el contenido no carece de forma, sino que tiene la forma tanto en sí mismo como esta le es también algo externo. Existe aquí una duplicación de la forma, que una vez, en cuanto reflejada en sí, es el contenido, y otra vez, en cuanto no reflejada en sí, es la existencia externa, indiferente al contenido. En-sí está aquí presente la relación absoluta del contenido y la forma, a saber, su trocarse recíprocamente el uno en el otro, de modo que el contenido no es sino el trocarse de la forma en contenido, y la forma no es sino el trocarse del contenido en forma. Este trocarse es una de las determinaciones más importantes. Pero esto solo queda puesto en la relación absoluta.» (§ 133 Enc. 1830 Contenido y forma) . Este contenido, en cuanto contenido de la voluntad, es para ella, según la forma indicada en a), fin: en parte, fin interior o subjetivo en el querer representativo; en parte, fin realizado y ejecutado mediante la actividad que traduce lo subjetivo a la objetividad.
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