La exigencia de que esta contradicción (como la contradicción en el otro entuerto; § 86, 89), que aquí se da en el modo y manera de suprimir el entuerto, sea resuelta, es la exigencia de una justicia liberada del interés y de la figura subjetivos, así como de la contingencia del poder, y por ello de una justicia no vengadora, sino punitiva. En ello reside, por lo pronto, la exigencia de una voluntad que, en cuanto voluntad particular subjetiva, quiera lo universal como tal. |103| Pero este concepto de la moralidad no es solo algo exigido, sino que ha surgido en este movimiento mismo.

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