De la soberanía del monarca fluye el derecho de indulto de los delincuentes, pues solo a ella corresponde la realización del poder del espíritu de hacer no acontecido lo acontecido, y de aniquilar el delito en el perdonar y el olvidar.
El derecho de indulto es uno de los reconocimientos más altos de la majestad del espíritu. — Este derecho pertenece, por lo demás, a las aplicaciones o reflejos de las determinaciones de la esfera superior sobre una precedente. — Pero tales aplicaciones pertenecen a la ciencia particular, que tiene que tratar su objeto en su alcance empírico (cf. § 270, Observación, nota). — A tales aplicaciones pertenece también que las violaciones del Estado en general, o de la soberanía, la majestad y la personalidad del príncipe, se subsuman bajo el concepto del delito tratado antes (§§ 95-102), y por cierto como los delitos más altos, [y] se determinen el modo particular de procedimiento, etc.

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