Puesto que la voluntad, solo en la medida en que tiene existencia, es Idea o efectivamente libre, y la existencia en la cual se ha puesto es el ser de la libertad, la violencia o la coacción se destruyen inmediatamente a sí mismas en su concepto, en cuanto exteriorización de una voluntad que suprime la exteriorización o existencia de una voluntad. La violencia o la coacción son, por ello, tomadas de manera abstracta, contrarias a derecho.

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