La contradicción que es el arbitrio (§ 15) tiene, en cuanto dialéctica de los impulsos y las inclinaciones, la apariencia de que estos se perturban mutuamente, de que la satisfacción de uno exige la subordinación o el sacrificio de la satisfacción del otro, etc.; y puesto que el impulso es solo una simple dirección de su determinidad y por tanto no tiene en sí mismo la medida, esta determinación subordinante o sacrificante es la decisión contingente del arbitrio, ya proceda este con un entendimiento calculador acerca de con qué impulso se ha de ganar más satisfacción, o según cualquier otra consideración arbitraria.

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