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2. El reino griego

Este tiene aquella unidad sustancial de lo finito y lo infinito, pero solo como fundamento misterioso, retrocedido a un recuerdo embotado, a cavernas y a imágenes de la tradición, la cual, nacida hacia afuera desde el espíritu que se diferencia, hacia la espiritualidad individual y hacia el día del saber, está moderada y transfigurada hasta la belleza y hasta una eticidad libre y serena. En esta determinación se abre así el principio de la individualidad personal, todavía no encerrada en sí misma, sino mantenida en su unidad ideal; — en parte, el todo se descompone por ello en un círculo de espíritus particulares de pueblos; en parte, por un lado, la última resolución de la voluntad no está puesta todavía en la subjetividad de la autoconciencia que es para sí, sino en un poder que estaría por encima de ella y fuera de ella (cf. la Observación al § 279); y, por otro lado, la particularidad que pertenece a la necesidad no está todavía admitida en la libertad, sino excluida hacia un estamento de esclavos.

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